“Tata Genao”, farmacéutica dominicana que desafia el coronavirus cada día en New York

Nació en Santiago de los Caballeros, pero fue criada en Nueva York con su hermana Georgina Genao, donde decidió dedicarse a este campo esencial en la salud.

Por Rosemary Santana/www.diasporadominicana.com

Nueva York, Estados Unidos.- En la lucha en contra de la pandemia del COVID-19, encontramos millones de héroes, a veces ocultos, cuyas historias sirven de inspiración y esperanza, en momentos en que la angustia quiere apropiarse de gran parte de población ante los avances de una pandemia que ha trastocado la vida humana.

En Nueva York, nos encontramos con la historia de la heroína dominico-americana, «con rostro de medicina», Carmen Genao.

“Tata”, como le llaman sus familiares y amigos cercanos, farmacéutica vinculada con el sector desde hace más de 30 años, adjunto a su equipo de trabajo, tras ser detectado el primer caso de contagio en la ciudad epicentro del virus, no ha parado de trabajar a favor de la salud de sus pacientes en St. Michael’s Pharmacy en Jackson Heights en Nueva York, desafiando los riesgos que supone en este momento crucial, el temido coronavirus.

Con sacrificio y esfuerzo laboral, logró establecer su farmacia que se encuentra en una zona de mucho riesgo además por la cercanía con el Hospital Elmhurst de Queens, donde se han ingresado cientos de pacientes en esta emergencia sanitaria mundial.

Su jornada ahora inicia más temprano que de costumbre para ataviarse como es de rigor y desayunar en casa antes de salir. Anteriormente, cuando no había riesgo alguno ni distanciamiento social, solía compartir un desayuno familiar en cualquier punto antes de llegar a su centro de trabajo. Hoy día no puede hacerlo, sacrificando, horas de sueño para llegar en horario apropiado que permita a sus pacientes tener a tiempo los medicamentos previamente recetados.

Levantándose a la 5:00 de la madrugada, acostándose alrededor de la media noche, Carmen Genao, prepara cuidadosamente cada mañana una vestimenta especial para cumplir con este rol que, aunque comercial, tiene un valor social agregado.

Ni ella ni su personal, jamás pensaron verse ataviados con un ropaje que les hace parecer como una “astronautas de la NASA”. Mascarillas especiales, cobertor para su cara, guantes, batas especiales antimicrobianas, cobertores para zapatos y otros equipos de bioseguridad para prevenir posible contagio por la pandemia, cuidando además a sus clientes que día tras día parecen interminables por la demanda de medicamentos en la zona.

A ello se añade que debe velar por la limpieza, desinfección de todo lo que usan, paquetes que reciben en el establecimiento, así como cuidado rutinario propio según los CDCS.

Para esta tarea sin tregua, cuenta con el refuerzo de su inseparable hijo Cristián Filpo y su esposa Pamela, además de Joseph, Delayne, Eliseo y demás farmacéuticos. Cristián, ahora, está en su casa cumpliendo su rol de padre, mientras que su esposa Pamela, continúa apoyándola en lo que definen como “una batalla familiar por la vida de los demás.”

“Aprendí de mi madre que es mi buen ejemplo en la vida, el valor de ser solidario. Que el cumplimiento del deber, solidaridad y ejemplo de trabajo honesto, son el mejor legado para nuestros hijos y la sociedad en general, sobre todo para los hispanos que hemos sido criados y educados en los Estados Unidos, donde me formé en este campo. Para mi es más que un privilegio tener salud para ayudar a mis comunidades a través del servicio que brindamos”, expresa Carmen, propietaria de St. Michael’s Pharmacy.

Devota y fiel creyente de la religión católica, profesada por su madre, doña Edesa Maldonado, también santiaguera, señala que, a pesar de las dificultades, “está agradecida de Dios por su salud, la de su personal, familia y los que se encuentran bien en sus hogares respetando las recomendaciones de las autoridades”, además de “la hermosa oportunidad de que mediante su esfuerzo de trabajo pueda ayudar en esta época histórica en Nueva York.”

“Con el corazón partido por tantas muertes por el virus”, narra que implementó medidas para mantener el distanciamiento social con los clientes, de los cuales extraña “su cálido abrazo”, sobre todo, los más ancianitos que son los más vulnerables y quienes solían despedirse con esta demostración de afectos muy particular de dominicanos y latinos en general.

“Confío en que juntos lograremos vencer y prontamente nos daremos ese esperado abrazo, ya sea aquí en Nueva York o en mi Santiago en la República Dominicana, por la que seguimos en oración ante tantos casos de COVID-19”, concluyó Carmen Genao, una heroína dominico-americana con «rostro de medicina.»

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