Distanciamiento social y aislamiento hogareño: principios del fin del Coronavirus

¿Sera tan difícil de asimilar la complejidad simple de esta orientación ¡Recluirse en su casa!?

José Rafael Sosa

La orientación es simple: Distanciamiento social como muralla  consolidada contra avance de la pandemia COVID-19. Es la medida posible como principio del fin del Coronavirus.

Entender una orientación, orden, disposición, ordenanza, dictamen, sugerencia o imposición positiva, es sencilla si su mensaje es claro y asimilable, quedarse en la casa.

Podrá parecer claustrofóbico, carcelario, rutinario, pero es la actitud social más efectiva para enfrentar el Coronavirus, en la misma medida en que lavarse las manos frecuentemente, es la postura individual más efectiva.

Quedarse en los hogares y reducir las salidas al mínimo (compra de comida  o medicamentos, o agua) si no hay forma de que la lleven a la casa, comprar por internet (para quienes tienen esa posibilidad).

Quedarse en las casas es la orientación simple, directa, efectiva, con la condición de ser un mensaje llano.

Desde todas las fuentes de orientación, desde el gobierno, el Ministerio de Salud, las organizaciones médicas (públicas y privadas), las corporaciones financieras, las personalidades nacionales (artísticas, políticas y hasta económicas), y el sector cooperativo, se ha llamado a mantenerse en los hogares, recluirse, hacer teletrabajo en los casos en que ello sea posible, rehuir de los espacios públicos, de las aglomeraciones de gente.

Las medidas para tomar en oficinas que permanezcan abiertas:

  • Higienización y esterilización de las zonas para atenciones a los socios y socias en las instalaciones de las cooperativas, 
  • Protección para el personal que es equipo de trabajo.
  • Reprogramación de los horarios de trabajo
  • Apelar al recurso de teletrabajo por medio de plataformas digitales.
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