“Linchamiento” a Leonel

Manuel Fermín

“Mario, ayudé a construir este monstruo y es mi deber contribuir a destruirlo”, con esa confesión sentidísima le expresaba el héroe nacional don Modesto Díaz a don Mario Read Vittini, (QEPD) la necesidad de salir de Trujillo (Trujillo de Cerca, Mario Read Vittini).

Acotando en su justo término el alcance de la que fue, más que reflexión, sentencia para ajusticiar el dictador, Leonel Fernández, en cierto paralelismo con la expresión de don Modesto, desde luego, exceptuando la acción justiciera del magnicidio, ha cerrado su discurso de despedida del peledeismo con uno de los “gritos de guerra” con los que el PLD alcanzó resonantes victorias”: e’ pa’fuera que van”, donde adelanta que su lucha es guiar al pueblo dominicano para salvarle de males mayores: proteger la democracia del obstinado afán de barrer los valores y principios en que se sustenta.

Ese grito motivacional no es una expresión emocional, sino simplemente la realidad que se le ha presentado en la organización política en que militó por 46 años, en donde la fuerza del Estado y el delirio de ganarlo todo le arrebataron el Comité Político, el Comité Central, el Gobierno, el PLD, la candidatura de 2016; los jueces de la SCJ, los jueces del TC, del TSE; le reformaron la Constitución, le niegan la Cámara de Diputados; perdió el Senado, y con el Poder del Estado, del Gobierno y, sobre todo, del que manda, la candidatura del 2020. Súmese la violencia moral contra su persona, y ante un seguidismo tan incondicional en gente de fe vacilante — como los del cenáculo llamado “OTAN”, “oligarquía de hierro” que actúa como casta — con el PLD y la misma democracia; fe que se retroalimenta del ventajismo y del oportunismo; fementido culto a lo falso; que desandan por la política; él, que nunca apeló a métodos y mecanismos informales y difusos, ha entendido que ha habido una suerte de veto cupular a su propósito, un vuelco de la autonomía del que manda para permanecer en el cargo y que es el más inculpatorio de todos. Este proceder lo externa, lo simboliza como el “monstruo”, el lado oscuro de la política hegemónica y que por eso tratará de destruir lo que ayudó a construir”.

Parece que así piensa: acoger el sufrimiento de la democracia y “con La Fuerza del Pueblo” le hará saber a los engreídos del Palacio no que se saldrán con la suya”, ha dicho. Es decir, con él o por él.