Un Odebrecht médico

EL TIRO RAPIDO

Si se confirma que tal como acaba de salir a la luz pública solo son verdaderas sesenta de las cinco mil investigaciones publicadas y presentadas por médicos que cursarán diferentes subespecialidades, estaremos entonces en presencia de un caso de corrupción tan escandaloso como el de la ODEBRECHT.  

En  este caso no por sobornos para la obtención de contratas de obras, sino de un gigantesco fraude que compromete seriamente la ética profesional, honestidad, credibilidad y capacidad de los implicados para el ejercicio de una práctica donde están en juego la salud y la vida de los pacientes.

Según la información que firmada por Altagracia Ortíz, veterana periodista especializada en temas de salud, publica en su edición de este día el matutino Hoy, muchos de los artículos figuran supuestamente publicados en revistas inexistentes; otros, son plagiados y editados de conferencias que pertenecen a otros médicos y que involucran millones de pesos entregados por los galenos. 

Publicaciones y conferencias son dos requisitos esenciales para lograr una plaza en una de las subespecialidades con que cuentan todos los hospitales del país.  Donde los fraudes han resultado más notorios es en las sub-especialidades de Gineco-Obstetricia donde alcanza al cien por ciento de los casos y  en Cardiología. Ambas son de las áreas más sensibles de la Medicina.  

Convertida en un vasto entramado de corrupción en el mismo estarían involucrados dirigentes del gremio médico de Santiago y de la región este, que son los que suman mayor cantidad de casos. 

Enfocando la responsabilidad de quienes han incurrido en esta práctica fraudulenta el doctor Miguel Montalvo, director del Consejo Nacional de Bioética en Salud expresa de manera categórica que el plagio es sinónimo de hurto, de robo, señalando que si un estudiante o un médico no posee los valores de la honradez no puede ser confiable para desempeñar ninguna labor.

En cuanto al conocido jurista Carlos Salcedo se trata de una acción criminal, y dado que existe un principio jurídico de que “el fraude todo lo corrompe, todo lo logrado por esa vía carece de legitimidad y debe anularse por ser doloso”.

Queda por ver ahora que manejo se dará a esta situación tan extremadamente delicada, cuáles serán las sanciones que se aplicarán y si los casos serán sometidos a la Justicia Penal. 

Pero al margen queda la amarga confirmación del grado de increíble deterioro ético en que se encuentra sumida la sociedad dominicana, que ya no se limita solo la tan cuestionada y criticada clase política sino prácticamente alcanza y corrompe todos los sectores de la vida nacional.