De luto el Merengue típico dominicano

Ha muerto Rafael Francisco Ulloa «Don Fello»

Santiago, República Dominicana.- El merengue típico dominicano ha perdido uno de sus principales exponentes, el único que quedaba vivo de su generación, y es que Rafael Francisco Ulloa “Don Fello” como se le conocía, no pudo dejar mayor legado al país con temas como “La botija” y el “Picotiao”, “La linda y la gitana”, “Me fui pa’ Nueva York en busca de fortuna”, entre otros.

Nacido en Rancho Viejo, Altamira en 1922, cumpliría este 22 de febrero 97 años, pero la muerte lo sorprendió el pasado miércoles 6 de febrero en su hogar en Santiago, rodeado de gran parte de su familia, entre ellos su viuda,  “Doña Tavita”, Gumercinda Ulloa Chevalier con quien llevaba 70 años de casado.

Procreó 9 hijos, 6 hembras y 3 varones, entre ellos la reconocida comunicadora radicada en Puerto Rico, Maritza Francisco, productora y conductora junto a su esposo, Pedro Ruiz, del programa Revista 2000 Internacional.

De hecho, en la Isla del Encanto, decenas de personalidades, entre ellos empresarios, políticos y funcionarios de gobierno, expresaron sus condolencias a través de cientos de mensajes en las redes sociales y mensajes privados.

Sus restos fueron expuestos en la Funeraria Blandino y sepultados en el Cementerio Jardín del Recuerdo en Santiago de los Caballeros.

Para el sábado 16 de febrero realizarán un memorial a partir de las 5:00 PM en la Iglesia Comunidad Cristiana que ubica en la avenida Estrella Sadhalá, según información suministrada por familiares al periódico Diáspora Dominicana.

Don Fello era un hombre culto, informado, buen expositor, y que según describe Rafael Chaljub en un editorial en el periódico El Día “daba gusto oírlo hablar… de esa historia de la cual él mismo formó y siempre formará parte”.

Chaljub, escritor y revolucionario, expresó su admiración por don Fello, fuente riquísima de datos e informaciones sobre la historia del merengue folklórico, cuyo testimonio logró plasmar en un libro junto a otras glorias del merengue.

“Fue de los acordeonistas entrevistados por aquel musicólogo norteamericano James M. Coopersmith, que en 1944 vino al país a recoger muestras de nuestro folclore. Coopersmith estuvo en Altamira y en Imbert el 25 de enero de ese año, vio tocar a don Fello y lo trajo al hotel Jaragua por varios días para enriquecer los informes que buscaba”, destacó.

Ese mismo año don Fello pasó a tocar en La Voz del Yuna, como un episodio más de su dilatado recorrido por los caminos del merengue.

Era un líder cívico y político, fue maestro de escuela, fiscal y juez de paz, comerciante, además de compositor acordeonista y cantante.

Descanse en Paz!