El Tiro Rápido: El INTRANT y la DIGESETT

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Por: Mario Rivadulla

Desde que su directora, la ingeniera  Claudia Franchesca de los Santos, aclaró que la ley que dio vida al Instituto Nacional de Transporte Terrestre solo le faculta para establecer las normas que deberán regir el conflictivo y complejo sector de transporte, en tanto confiere la atribución de velar por su aplicación a la DIGESETT, que es el nombre actual que sustituye a la antigua AMET, advertimos que de la capacidad operativa de este cuerpo iba a depender la suerte de las modificaciones y cambios que permitan disponer de un tránsito mucho más fluido y responsable que permita reducir el número de accidentes vehiculares y de víctimas fatales y lesionados así como la pérdida de ese valor irrecuperable que es el tiempo.

Es obvio que cuando se habla de capacidad operativa, no solo comprende planes teóricos elaborados en la tranquilidad de un despacho refrigerado, ni tampoco de la necesaria cantidad de agentes requerida para llevar a cabo los mismos, sino del nivel de entrenamiento de que dispongan con el más amplio conocimiento de la ley y el grado de conciencia y responsabilidad con que asuman su misión.

No parece que sea la situación, al menos en no pocos casos.  Todavía con harta frecuencia ocurre que se cometen violaciones a la vista de un agente del cuerpo, quien se hace totalmente desentendido de las mismas, cuando no luce absorto con el celular pegado al oído. Queda en duda si es que ignora a cabalidad las normas, o no ha cobrado cabal sentido de la importancia de la tarea que se le ha encomendado.

Un espectáculo no infrecuente es el  que ofrecen varios agentes reunidos en una esquina frente a una avenida charlando animadamente mientras permanecen ajenos al tránsito fluyendo de manera desordenada en tanto choferes desaprensivos de conchos, mini-buses, ómnibus, camiones y vehículos privados mas los infaltables motoristas con sus temerarias cabriolas transitan a la buena de Dios, como si fuera una competencia de carros locos.

¿Cuánta gente viola la disposición que prohibe hablar por un celular mientras se conduce sin que los agentes se den por enterados?  ¿A cuántos se somete cuando ese es un espectáculo que se produce a diario multiplicado por decenas de miles de casos?  ¿Y cuantos vehículos a los que está vedado transitar por los túneles desafían la medida,  en no pocos casos los de placa oficial?

Durante los primeros días posteriores a la divulgación de la norma que dispuso que los vehículos pesados solo pudieran transitar por el carril derecho, se reportaron por la prensa cerca de mil infracciones.  Pero desde entonces no se ha vuelto a tocar el tema.  ¿Es que los choferes de equipos pesados y patanas que tanta frecuencia aparecen involucrados en graves accidentes, con alto costo de vidas humanas, de la noche a la mañana, han decidido comportarse como “niños buenos” o que ya bajó la fiebre inicial de perseguir y multar a los infractores?

Y una sugerencia por si vale de algo: a las horas pico donde el tránsito se hace mas tupido y los tapones interminables y se dispone la colocación de agentes para dirigir el mismo, se comete una buena cantidad de infracciones…sin que el “Digesett” pueda percatarse ni menos aun tomar acción dado que no puede abandonar su papel de sustituto del semáforo.  Lo ideal sería por consiguiente disponer de un agente adicional encargado de velar porque se cumplan las normas e imponer multas a los infractores.

De nuevo hay que insistir que por mas elaborados que sean los planes y las disposiciones del INTRANT para regular el tránsito, dado que el papel todo lo aguanta, llevarlos a la práctica y traducirlos en realidad es de la directa responsabilidad de la DIGESETT.  Ojalá esté a la altura de ese compromiso, si no la ley y el trabajo de los técnicos del INTRANT será esfuerzo baldío y seguiremos como hasta ahora siendo uno de los dos o tres países de cabecera en la fúnebre estadística que registra mayor cantidad de víctimas fatales en proporción a la suma de accidentes de tránsito.