El Tiro Rápido: Pobre Venezuela! Pobres venezolanos!

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Por: Mario Rivadulla

Para este jueves está señalado el acto de juramentación de Nicolás Maduro para desempeñar la presidencia por un nuevo período de seis años.

El llamado Grupo de Lima reducido a trece países después de la decisión de México, ha adelantado que sus respectivos gobiernos no se harán representar en una ceremonia que consideran ilegal a partir de las fraudulentas elecciones montadas por Maduro para seguir al frente de los destinos de Venezuela.

La gran interrogante es cual será la actitud que en este sentido asumirá el gobierno dominicano.

Por lo pronto, a diferencia de otras ocasiones, Palacio no ha emitido ningún comunicado sobre la posible presencia del Presidente Danilo Medina en dicho acto.  Es de suponer que por elemental prudencia, el mandatario se abstenga de asistir y convalidar con su presencia un hecho a todas luces viciado de ilegalidad e ilegitimidad.

Pero tampoco puede descartarse que el gobierno, que ha mantenido hasta ahora una ambivalente posición de neutralidad,  asuma con su ausencia una postura que conllevaría un rechazo y una sanción diplomática, política y moral al régimen madurista,  posibilidad que hasta ahora ha evitado como el diablo a la cruz, por lo que no sería de dudar que se hiciese representar por el Canciller Vargas Maldonado.

Hasta ahora el gobierno se ha mostrado renuente a asumir una posición beligerante frente al régimen de Maduro, no obstante la abrumadora lista de arbitrariedades y atropellos de toda naturaleza cometidos durante su mandato, que cada día cobra más perfil de dictadura. 

Este, mientras tanto, se muestra a la vez más desafiante y agresivo, tanto en el plano interno como en el campo internacional, ahora contando con el decidido apoyo militar ofrecido por Alexander Putin y el régimen iraní.

Entre tanto, las perspectivas para el pueblo venezolano no pueden resultar más sombrías, sometido a las arbitrariedades de un régimen violador consuetudinario de la institucionalidad, todas las normas democráticas y los derechos humanos, corrupto hasta la médula, que ha convertido un país dotado de extraordinarias riquezas en un estado casi fallido, con su economía a ras de suelo,  elevado hasta niveles inconcebibles el grado de pobreza, con una persistente,  grave e insuperable carencia de alimentos y medicamentos y los más elevados índices de criminalidad e inflación mundial.

Frente a esa penosa realidad solo cabe exclamar: ¡Pobre Venezuela y pobres venezolanos¡