Los caballos de Troya del PRD

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Por Olga Capellán.-

El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) aquel que fuera el partido de la esperanza nacional para el Dr. José Francisco Peña Gómez, y para su militancia propia, cuando su otrora creencia de que la problemática del país sería solucionada con tan solo la aplicación de un sistema algo así como el Socialismo Democrático, y quizás tenía la razón, pero lamentablemente su desaparición a destiempo hizo desvanecer ese sueño, su gran sueño.

Si él Dr. Peña Gómez estuviese vivo de seguro que se hubiese caído muerto con el comportamiento de una gran parte de lo que queda de su partido que con tanto sacrifico y lucha forjó para que sirviera a su pueblo, la palabra compañero con tanto amor y apego pronunciaba siempre, ya eso no existe, ya que en el seno del PRD, solo quedaron el odio, traiciones, envidia y la maldad, puesta en práctica por algunos compañeritos, a pesar del esfuerzo hecho por su presidente, Ing. Miguel Vargas Maldonado, para implementar la disciplina, el orden y el respeto en el mismo.

Es lamentable que a pesar, como dije anteriormente, todo el esfuerzo hecho por su presidente y líder incondicional de lo que fue y debe seguir siendo nuestro glorioso PRD Ing. Vargas Maldonado, por disciplinar a sus dirigentes, dentro del propio partido existe una intríngulis que no lo deja crecer, ya que los perredeistas de nuevo cuño mantienen a esa organización política en un limbo, (una especie de secuestro) porque con ello garantizan posiciones, sin permitir que los verdaderos militantes puedan ejercer sus labores políticas de manera diáfana, coherente y con transparencia.

Todo aquel que quiere rendir una labor política diáfana en el PRD es parado en seco de inmediato, porque no hay interés de ayudar a su recuperación y apuestan al fracaso de los demás para tratar de quitar brillo a los dirigentes que verdaderamente son perredeistas, y así evitar que las altas instancias del partido reconozcan la labor de quienes con apego, como quien escribe por ejemplo, con una militancia intachable é ininterrumpida por 45 años haciendo una labor desde diferentes organismos políticos a nivel nacional é internacional.

Por el momento mantendré en silencio la identidad de los caballos de Troya que crucifican o que quieran crucificar a nuestro líder, para apostar al fracaso político de este como capitán y guía de nuestro partido.

Es lamentable que a su espalda y muy cerca de nuestro líder existan caballos de Troya que quieren impedir el crecimiento del PRD, maltratando a los verdaderos dirigentes, y se niegan a ver un partido fortalecido, disciplinado y de hermandad como lo fue en el pasado, en cambio solo practican el odio y la maldad contra los íntegros compañeros.

El PRD puede volver a ser lo que fue ante, ya que esa masa perredeísta está ahí, aunque un poco dormida, pero de seguro que con la dedicación y la inteligencia de su presidente y de algunos otros buenos dirigentes que todavía quedan en el seno del partido se puede recuperar lo perdido, y así participar sin miedo en las futuras elecciones y salir venturoso al lado de lo mejor del pueblo dominicano, aunque sean cuales sean las decisiones de nuestras altas dirigencias deberán ser respetadas, porque nos sumamos al reducido grupo de dirigentes disciplinados que quedamos desde los tiempos de nuestro máximo líder, Dr. José Francisco Peña Gómez.

Hacemos un llamado al regreso de todos aquellos perredeistas que abandonaron su partido para que vengan a fortalecerlo para que así sea el PRD con el que siempre soñó Peña Gómez, un partido lleno de amor, compañerismo, hermandad, lealtad y sobre todo integridad; no al transfuguismo, a la zancadilla, intrigas y a los negocios comprometidos a espalda de nuestro líder.

Los advenedizos que han venido y que se han querido adueñar de nuestro glorioso partido, el de la esperanza nacional como solía llamarle el Dr. Peña Gómez, deben ser llamados a la cordura y así devolver la confianza a todos aquellos compañeros leales, que apegados a los principios levantamos ese gran nombre de Partido Revolucionario Dominicano.