A Pleno Sol: La patria está viva

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Por Manuel Hernández Villeta

La Patria no es una simple conjugación gramatical. La Patria es un sentimiento vivo de defensa a la tierra, a la nacionalidad, a la historia, de lucha constante por un mejor vivir. Para algunos, una minoría,  Patria no pasa de ser una simple palabra sin mayor significado.

Para la gran mayoría de los dominicanos la Patria es la fibra vital que corre por sus venas para oponerse a las injusticias, para levantarse de los tropezones, para  luchar para que se fortalezca la columna de la democracia. Es honrar a los héroes-mártires que ofrendaron sus vidas para fundar a la República Dominicana.

Es un gran gesto patriótico despedir el año 2018 y comenzar con el 2019 cantando a la Patria. Luis Acosta Moreta, que se hace llamar  El Guerrero de la Patria, organizó un recital de  Danny Rivera en la fortaleza Ozama, donde el tema central fue la Patria.

Luis “El Gallo” dio una fuerte demostración de fervor nacionalista al cerrar la temporada navideña exhortando a mantener vivos los ideales de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón, y de cada uno de los simples soldados y pregoneros que levantaron sus brazos para tomar los fusiles y defender nuestro territorio y nuestra democracia.

Danny Rivera cantó en el frontispicio de la Fortaleza Ozama. Lugar  donde fueron encerrados patriotas, y donde se  escenificó una de las batallas memorables de la revolución de abril del 1965, cuando los constitucionalistas tomaron el recinto que estaba en poder de tropas ligadas al gobierno del triunvirato. Allí Caamaño pronunció su discurso de despedida, luego de firmarse el Acta Institucional, donde entregó el poder al pueblo que lo designó presidente y líder de la revolución constitucionalista.

De esta iniciativa patriótica de El Gallo Moreta no podía ser otro el intérprete que Danny Rivera, luchador independentista puertorriqueño que está nacionalizado dominicano.

Luis “El Gallo” al organizar este concierto para que los dominicanos todos mantengan el compromiso con la Patria, me hizo emocionar  al recordar el poema inmortal de José Francisco Peña Gómez: lloran las viejas campanas de los templos coloniales… Es un buen inicio de año y un compromiso para no doblar las rodillas. ¡Ay!, se me acabó la tinta.