El Tiro Rápido: Armonizar intereses

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Aunque se peque de  resultar en extremo reiterativo, hay que seguir insistiendo en exaltar la importancia de la industria turística nacional y la  preservación de las condiciones requeridas para mantener y si posible aumentar el ritmo de crecimiento registrado en todos estos años, que han convertido a la República Dominicana en el principal  destino de los vacacionistas extranjeros en la región del Caribe.

Las razones de ese impresionante desarrollo se han asentado principalmente en  las facilidades para la inversión que han permitido el desarrollo de número cada vez mayor de proyectos turísticos a partir de la creación décadas atrás del fondo FIDE por el Banco Central bajo la regencia de Diógenes Fernández.   La riqueza natural, el alto nivel de calidad de servicios y atractivas ofertas que ofrecen las empresas establecidas en el país, entre las que figuran las más acreditadas y poderosas cadenas hoteleras del mundo, puestas a  disposición de  las agencias que manejan este importante y multimillonario  mercado  internacional han otorgado el país el liderazgo de que disfruta en la región.

Pero poco de esto hubiera podido lograrse de no haber contado con una base firme de esfuerzos compartidos entre el sector privado y el Ministerio de Turismo, trabajando estrechamente unidos en la misma dirección.   Ese marchar unidos hombro con hombro ha sido a no dudarlo un factor de suma importancia que ha permitido además solventar las normales diferencias que han surgido en el camino dentro de un clima de comprensión y armonía.

De ahí que mueve a preocupación como ese marco de entendimiento se ha venido resquebrajando en las últimas semanas con motivo de las diferencias surgidas en torno a la construcción de elevadas torres en la zona de Macao, específicamente en el hasta hace poco largamente detenido proyecto de Cap Cana, que ahora intenta resurgir de su prolongado receso a partir de este nuevo esquema de turismo vertical.

El conflicto surgido no solo ha agriado la hasta hace poco cordial relación de cooperación con el Ministerio de Turismo, sino que ha creado también fisuras y resentimiento dentro del propio sector turístico en torno a la discusión sobre las ventajas y desventajas del turismo vertical en pugna de intereses con del modelo horizontal que se había venido aplicando hasta ahora de manera exclusiva.

Nuestro apoyo a la llamada “industria sin chimeneas”  encuentra sus raíces desde los remotos tiempos en que la visión de Angel Miolán, desafiando burlas  y descreimientos avizoraba y advertía  sobre el potencial turístico del país. Fue un criterio que compartimos y al cual nos asociamos de inmediato.  Esto, sin embargo,  no nos otorga validez técnica ni nos califica para emitir una opinión válida en tan espinoso conflicto.

No es tampoco nuestra pretensión. Tan solo nos anima el deseo de que el sector turístico siga progresando a ritmo cada vez mas acelerado por los múltiples beneficios que representa para el país y su incidencia en otras actividades económicas, como es el caso de la agropecuaria que encuentra en ese sector un voluminoso mercado de más de 22 mil millones de pesos anuales y que continuará creciendo en la misma en que lo haga la afluencia de turistas.   Y para lograrlo y que pueda culminar la meta propuesta de diez millones de visitantes extranjeros,  y cada vez mas de año en año, es preciso salvar el escollo  que representan las diferencias surgidas evitando que se agudicen y lleguen a extremos mayores.

Lo que anhelamos y por lo que abogamos es que las partes se sienten a dialogar frente a frente, y no a través de comunicados y declaraciones en los medios de prensa que cada vez irán subiendo de tono y agriando la discusión, y por consiguiente haciendo mas difícil llegar a acuerdos razonables, de tal modo que se recobre el clima de normalidad dentro del propio sector y de estrecha colaboración con las autoridades turísticas.

Es lo que aconsejan la mas elemental sensatez y  la prudencia, guiadas por el interés común de preservar  tan importante pero competida fuente de riqueza que tiene todavía un largo camino de prometedora andadura.