El Tiro Rápido: Erraron el tiro

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Por: Mario Rivadulla

Por mas que se empeñen en presentarlo como exitoso, el llamado a huelga general de este miércoles califica como  un rotundo fracaso.  No solo se cumplió de manera muy parcial, y en muchos casos bajo presión, sino que ya a media mañana la capital había prácticamente recobrado su ritmo normal.

Hay una serie de factores adversos que permitían anticipar el fallo del intento huelguístico y que sus organizadores no tomaron en cuenta.

Lo primero fue el papel protagónico asignado a Juan Hubieres.   El hecho de tratarse de un aspirante ya declarado a la presidencia de la República le restaba contenido cívico a la protesta para darle una connotación claramente política.

Por otro lado, la práctica de los llamados paros sorpresa no es precisamente un elemento que contribuye a generarle simpatías y apoyo popular, que en este caso no son solo los choferes de FENATRANO que siguen sus orientaciones.  El mismo hecho de haber protagonizado el día antes de la convocatoria a huelga general uno de dichos paros dejando a miles de personas varadas, teniendo que llegar a sus trabajos y diligencias en muchos casos pagando un sobrecosto de taxis y motoconchos, fue un grave error que en vez de generarle respaldo a la huelga tuvo el efecto contrario.

No resultó tampoco propicio el momento escogido en la antesala de diciembre, mes de festejos con el atractivo del pago de la regalía pascual que volcará decenas de miles de millones de pesos en las calles y el comercio y con seis semanas consecutivas de rebaja de los combustibles.

Algo que tampoco tomaron en cuenta los promotores del fallido propósito es que no resulta igual participar en una de las manifestaciones de La Marcha Verde en reclamo de enfrentar la corrupción y someter a los funcionarios venales, que sumarse a una huelga general para la cual obviamente no estaban dadas condiciones objetivas ni subjetivas.

Para mas de un 55 por ciento de trabajadores informales donde un alto porcentaje vive de la chiripa diaria, sacrificar un día de ingresos en una demostración con escasa o ninguna posibilidad de obtener logros tangibles, no resultaba una propuesta atractiva el llamado al paro.

Empecinados en llevar a cabo la huelga, sus organizadores no tomaron en cuenta que las circunstancias no eran las mismas de cuando la programaron, olvidando la antigua y sabia sentencia de que “rectificar es de sabios y una retirada a tiempo equivale a una victoria”.

Un punto positivo a resaltar es que la jornada se desenvolvió sin incidentes que lamentar, salvo el día previo cuando en los alrededores de la UASD se revivieron las consabidas escenas de protestas de algunos grupos estudiantiles y enfrentamientos con la policía, donde por suerte la sangre no llegó al río y la única víctima que lamentar la suspensión de clases en la Primada, colocando contra la pared y dejando en evidencia a la rectora, la profesora Emma Polanco, quien había advertido que no toleraría desórdenes que interrumpieran la docencia.

A todas luces La Marcha Verde que  surgió con gran respaldo popular como movimiento apartidista y el pasado año movió grandes contingentes de ciudadanos enarbolando un sólido manojo de reclamos cívicos, ha ido derivando y está siendo suplantada por elementos y consignas de carácter político.

Como para que no queden dudas de que el movimiento de protesta tiene poco o nada de cívico y si resulta de naturaleza y fines políticos, el vocero de la Coordinadora que anuncia nuevos paros es un connotado dirigente de la extrema izquierda, quien inclusive figuró como candidato a senador por la misma en unas pasadas elecciones.

Y para hacer política es que existen los partidos, de los cuales tenemos de sobra,  y es a través de ellos que hay que canalizar esas actividades.