El Tiro Rápido: Oportunas advertencias y sanas sugerencias

0
210

Por: Mario Rivadulla

No podían resultar más oportunas las advertencias y sabias sugerencias externadas por don Pepín Corripio al participar en el conversatorio con motivo de la inauguración de la VI Feria de Emprendedores de la República Dominicana 2018, en la que por espacio de dos días medio centenar de jóvenes expondrán productos de la mas variada naturaleza que van desde bisutería hasta aplicaciones tecnológicas.

Una feliz iniciativa a la que dio vida en su momento el actual Alcalde del Distrito Nacional, David Collado, la Feria provee tres premios a los mejores proyectos, a los que la Fundación Corripio entrega respectivamente 300 mil, 250 mil y 200 mil pesos como capital inicial de trabajo, además de orientación y apoyo a fin de que puedan insertarse en el mundo de los negocios.

En el curso de su intervención,  Corripio abogó por brindar respaldo a la juventud tanto con ideas como recursos y facilidades, al tiempo de plantear que a los jóvenes emprendedores que tratan de abrirse paso en el campo de negocios desde unos comienzos modestos, se les bajen las tasas impositivas  hasta tanto logren su estabilidad y puedan contribuir al fisco bajo las mismas normas que rigen para las grandes y medianas empresas que cuentan ya con una sólida plataforma financiera.

El destacado empresario llama la atención sobre el hecho de que el Gobierno no puede seguir abultando la nómina pública y creando más “botellas” para abrir espacio a los cientos de miles de jóvenes profesionales y emprendedores que requieren de oportunidades de empleo y desarrollo, y de cuyos talentos y capacidad de trabajo depende el futuro del país.   Y con claro juicio advierte que si el sector privado no crea más oportunidades de empleo y emprendimiento, el país quedaría abocado a un grave conflicto generacional.

Ese conflicto pudiera no estar muy distante en la medida en que crece el número de jóvenes que pasan cada año a engrosar las filas de los llamados Ni-Ni, que ni estudian ni trabajan, y en muchos casos ni siquiera están dotados de los conocimientos requeridos para poder acceder a empleos calificados y mejor remunerados.  Sus posibilidades están limitadas al moto-concho hasta la incorporación a las bandas barriales.

Son ellos, y así nos lo evidencian tanto las estadísticas como la realidad de cada día, la materia prima de que se están nutriendo con mayor frecuencia las actividades ilícitas, desde las de menor cuantía hasta los niveles mas graves de la criminalidad.

Al enfocar el tema con el lenguaje crudo y sin tapujos con que lo ha abordado Corripio está poniendo el dedo en la llaga que representan las grandes desigualdades y falta de oportunidades que constituyen una realidad imposible de ignorar, y de la que cuya solución no podemos evadirnos tanto el gobierno como el pleno de la sociedad.

De ello dependen el progreso, la estabilidad y la convivencia social en el futuro de la República Dominicana.