A Pleno sol: Soluciones colectivas

Por Manuel Hernández Villeta

 

Los resquebrajamientos sociales son perceptibles en el país. Se carece de la fuerza ideológica para hacerle frente. Se sabe que hay pobres y ricos, proletarios y clase encumbrada, obreros y campesinos, chiriperos y busca vida. Lo que no existe es la capacidad de lucha de cada uno de estos sectores.

El planteamiento colectivo desapareció hace muchos años. Hoy surge la individualidad. Donde se buscan soluciones con el personalismo, todo está perdido. Para triunfar en problemas sociales, se hace necesaria la idea colectiva. Desde hace años el país se encuentra empantanado en el personalismo.

Desde el corazón de los barrios desaparecieron los clubes culturales. Utilizarlos de ariete de posiciones políticas fue el cauce para llevarlos al olvido. Los sindicatos también fueron maniatados por sectores políticos, que se tornaron  responsables de su atomización y que ahora solo luchen por propósitos económicos.

No es malo que los partidos políticos tengan influencia y actúen en los sindicatos y en los clubes comunitarios y culturales. Lo que es malo es que únicamente se ocupen de utilizarlos para fines de propagar sus ideas, y que no traten de insuflarle fuerzas propias.

La lucha colectiva nació con fuerzas a raíz de la muerte de Trujillo y tuvo su máxima capacidad de lucha en la revolución de abril y los doce años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer. Parece que esa lucha colectiva era nada más contra Balaguer, y al finalizar el gobierno de la sangre, se retornó al individualismo. Ya el Balaguer de los diez años no era enfrentado con  el mismo fervor.

Ahora mismo no hay clubes culturales y comunitarios. Los clubes deportivos impulsan el baloncesto o el béisbol, y desde allí hacen una buena labor que se debe emular. Los sindicatos carecen de fuerzas y las centrales sufren de la incapacidad para luchar hasta por el salario mínimo.

Miren el otro lado del espejo: los sectores patronales, los grupos sociales de primer nivel si actúan en forma colectiva. Tienen poderosas asociaciones empresariales y clubes sociales que le sirven a su diversión. Mientras hay unidad en las estructuras de alto nivel económico y social, los demás sectores medran en la dispersión.

Hay que rescatar la lucha basada en conceptos ideológicos y de principios. Para echar a un país adelante, se tiene que tener una fuerte unidad del movimiento obrero, reorganización de los campesinos y aglutinamiento de los jóvenes en los clubes barriales.

El despertar de una primavera dominicana no se va a cumplir en medio del abandono ideológico en que estamos. No es volver a las viejas cartillas de una izquierda que fracaso, sino a los principios básicos de lucha por un mundo mejor. Hay que estar por encima de la politiquería barata, y de los que batallan para llegar al poder a lucrarse de forma personal, sin tomar en cuenta las principales necesidades de la comunidad. ¡Ay!, se me acabó la tinta.