El Tiro Rápido: Seguridad y Soberanía Alimentaria

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Por: Mario Rivadulla

Según afirma el Ministro de Agricultura, Osmar Benítez el  país marcha en ruta segura para alcanzar en el 2020 la meta de la autosuficiencia alimentaria de proveer el cien por ciento de las necesidades dietéticas  del pueblo dominicano de las cuales al presente se estima que satisface un ochenta y cinco por ciento.  De cumplirse el pronóstico, República Dominicana sería de los contados países latinoamericanos en lograrlo.

Ya desde años atrás, en una de las presidencias de Leonel Fernández, la FAO convocó un encuentro en Roma para tratar sobre la crisis mundial de alimentos.  En esa ocasión el mandatario dominicano fue seleccionado como vocero por los países de la región.  Al final del importante seminario, la recomendación del organismo, brazo de la ONU para la alimentación y la agricultura, dirigida a los países participantes fue precisamente que se establecieran como propósito tratar de alcanzar su seguridad y soberanía alimentaria.

Desde entonces se comenzaron a dar pasos en esa dirección, donde mal que bien hemos ido avanzando, aunque todavía falta un buen trecho por andar, y a despecho de fenómenos naturales, períodos alternativos de sequía  y de exceso de lluvias,  problemas de planificación y mercadeo, vías de acceso para sacar sus productos al mercado y mayor apoyo tecnológico, entre otros.

Alimentos básicos y de alto consumo como el arroz, los huevos, la leche, los pollos, la carne de cerdo y de res, tomate, plátanos  y verduras, ajo y cebolla, pescado y mariscos,  raras veces y por brevísimo tiempo han desaparecido de los centros de venta.   Es un logro importante.  Más aun, los productos del agro satisfacen buena parte de las necesidades de la pujante y creciente industria turística, cuyas compras exceden los veintidós mil millones de pesos anuales.   Otros, como el cacao, el banano orgánico, el aguacate y frutas como la piña ganan sólidos espacios en el el mercado exterior.  El azúcar no solo satisface a plenitud el consumo nacional sino que sigue siendo un importante rubro de exportación al igual que el tabaco.

Obviamente el mérito principal corresponde a los productores. Frente a viento y marea, se mantienen rebeldes y tenaces sorteando todo género de obstáculos tanto las inclemencias del tiempo como el surgimiento de enfermedades que afectan los cultivos donde por suerte la tecnología permite controlar y prevenir las plagas. Nada les detiene para mantener abastecidos los mercados.

Mención aparte merece el Banco Agrícola. Gracias a la expansión de su cartera crediticia que al pasado mes de septiembre presentaba préstamos  por mas de 45 mil millones de pesos, productores que antes no tenían acceso o encontraban grandes dificultades para acceder a la banca comercial por falta de garantía que les sirviera de respaldo,  han podido financiar sus cultivos a tasas preferenciales con los intereses mas bajos del mercado.   La propia banca comercial ha derivado también mayor cantidad de fondos  para el sector agrícola.

Mas que simple pronóstico, los señalamientos del Ministro de Agricultura involucran una promesa y un serio compromiso que obligará a todos los integrantes del llamado Gabinete Agropecuario y a el mismo en particular con la meta establecida,  para lo cual será preciso seguir apoyando en escala creciente a los productores nacionales con recursos, planificación y tecnología así como mercado seguro y con una justa rentabilidad que les compense el esfuerzo y les sirva de estímulo.

El trabajo a realizar tiene un propósito bien definido: garantizar la  seguridad y soberanía alimentaria del país.

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