Denuncian exclusión de mujeres dominicanas en Semana del Libro Dominicano en PR

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San Juan, Puerto Rico.-La reconocida escritora Ana Marchena, residente en Puerto Rico, y autora de varios libros, denunció discriminación y exclusión de mujeres dominicanas en la primera Semana del Libro Dominicano que se realiza en la isla.

Marchena, autora del libro “La doble negación del español dominicano”, premiado por las Academias de la Lengua Dominicana y Puertorriqueña, explicó que de seis dias que se realiza el evento, cinco están dedicados a escritores, incluyendo un autor que no reside en la isla.

“La marginación, invisibilización y ausencia de voces femeninas dominicanas es patente en la desproporcionada cifra de escritores. Desde el principio que tuve conocimiento al respecto, le expresé mi sentir sobre tratamiento de la presencia femenina en este evento, la cual es pírrica, por no decir ninguna, ya que aparezco, reitero, no como escritora, sino como conferenciante”, dijo.

Indicó que resulta muy obvio el esfuerzo discriminatorio en la presentación de los nombres de los participantes, “cada día, dedicado a un escritor, aparece el nombre del invitado, destacado en negrita y seguido por el libro o libros de su autoría, a ser presentados. El lunes 20, “día de las mujeres”, porque el resto de la semana es “de los hombres”, el nombre de la conferenciante aparece debajo, no en la misma posición de los demás escritores y aparece en letra pequeña normal, lo cual constituye para mí una subvaloración de mi trabajo; obviamente, evidenciando una despreciable acción discriminatoria y misógina”.

A continuación publicamos la carta que enviara la doctora Ana Marchena a los organizadores de la Semana del Libro Dominicano en Puerto Rico, la cual inició el pasado 19 de agosto y se extiende hasta el 26 de agosto en la Librería Casa Norberto en Plaza las Américas.

La comunicación fue remitida a la redacción del periódico Diáspora Dominicana por la Dra. Marchena.

Sr. Adalberto Bejarán

Director

Instituto de Dominicanos en el Exterior

Mercantil Plaza

Ave. Ponce de León

Santurce, Puerto Rico

Estimado Sr. Bejarán:

La violencia contra las mujeres, en todas sus manifestaciones, desde las más  hasta las menos visibles,  prevalece a una escala inconcebible en todo el mundo y en todas las culturas, provocando que el acceso de las mujeres a la equidad se obstaculice por prácticas discriminatorias en apariencia imperceptibles, pero de amplias repercusiones.

El ordenamiento jurídico internacional de los derechos humanos prohíbe la discriminación por motivos de sexo y contempla garantías para que los hombres y las mujeres puedan disfrutar en condiciones de igualdad sus derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. Aunque el sistema de los derechos humanos reafirma los principios de la igualdad y la no discriminación, el artículo 15(1) de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW-ONU) establece de manera explícita que los países que han ratificado la Convención deben reconocer a la mujer la igualdad con el hombre. Por su parte, el artículo 2 compromete a los países que han ratificado la Convención a “adoptar todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticasque constituyan discriminación contra la mujer”.

Treinta años  después de que la Convención entró en vigor, el reconocimiento y el disfrute de los derechos en condiciones de igualdad todavía continúa siendo ilusoriopara una gran cantidad de mujeres en todo el mundo. A pesar de que la Convención exige a los estados que la han ratificado eliminar la discriminación contra la mujer “por todos los medios apropiados y sin dilaciones”, son muchos los estados y personas, que todavía conservan de manera generalizada sus leyes y acciones discriminatorias, lo cual revela que el ritmo de las reformas que favorecen a la mujer es muy lento debido al recalcitrantismo ideológico prevaleciente en los hombres y algunas mujeres.   La igualdad de género es fundamental para la realización de los derechos humanos de todas las personas. Sin embargo, las prácticas discriminatorias contra las mujeres aún persisten en todos los rincones del mundo, incluso aquellos que promulgan y alardean lo contrario,  y se continúan ejercitando  modalidades muy sofisticadas de discriminación y violación de derechos por razones de género.  Estas formas de discriminación contra la mujer se visibilizan en conductas y productos sociales como los textos.

A propósito de textos, como resultado de haber analizado el programa de la próxima Semana del Libro dominicano en Puerto Rico, a celebrarse desde el  19 al 26 de agosto del corriente, en Casa Norberto Libros and Bar en Plaza Las Américas  y a la cual fui invitada por usted para participar como conferenciante, no como escritora, (lo cual le solicité) le señalo lo siguiente:

  1. De seis días (6), cinco (5) están dedicados a escritores, incluyendo un escritor dominicano no residente en Puerto Rico como es el Sr. René Rodríguez Soriano, quien reside en Texas.  Sin poner en duda sus méritos como escritor, ese es un espacio que puedo asignarse a un escritor del patio. En Puerto Rico residen escritoras reconocidas internacionalmente, como es el caso de Rita Indiana.
  2. La marginación, invisibilización y ausencia de voces femeninas dominicanas es patente en la desproporcionada cifra de escritores. Desde el principio que tuve conocimiento al respecto, le expresé mi sentir sobre tratamiento de la presencia femenina en este evento, la cual es pírrica, por no decir ninguna, ya que aparezco, reitero, no como escritora, sino como conferenciante.
  3. Resulta muy obvio el esfuerzo discriminatorio en la presentación de los nombres de los participantes. Cada día, dedicado a un escritor, aparece el nombre del invitado, destacado en negrita y seguido por el libro o libros de su autoría, a ser presentados. El lunes 20, “día de las mujeres”, porque el resto de la semana es “de los hombres”, el nombre de la conferenciante aparece debajo, no en la misma posición de los demás escritores y aparece en letra pequeña normal, lo cual constituye para mí una subvaloración de mi trabajo; obviamente, evidenciando una despreciable acción discriminatoria y misógina.
  4. Ese día solicité exponer mi libro La doble negación del español dominicano, premiado por las Academias de la Lengua Dominicana y Puertorriqueña, pero no es hasta recibir el programa que me entero de que en cambio, el libro a exponer es de la Editorial Santuario, Mujeres Inspiradoras, antología deSouad Rizkallah, una autora ni dominicana ni residente de Puerto Rico, eliminando la posibilidad de exposición de los trabajos de otras mujeres que hacemos vida en Puerto Rico.

Estas acciones, aparentemente inocuas, me manifiestan un comportamiento antifeminista, ofensivamente discriminatorio que evidencia, lamentablemente,  la prevalencia de  una cultura patriarcal que ha hecho posible la instalación de la desigualdad por género. Ante esta persistencia tan perjuiciosa, es mi decisión  de retirar mi participación de este evento por tan androcéntricas y discriminatorias  posturas y prácticas de los organizadores de dicho evento.  No es un asunto personal, asumo la postura por todas las mujeres escritoras dominicanas desplazadas e invisibilizadas para este evento que bien pudo, y debió, servir como plataforma para insertar este importante gremio en el lugar que le corresponde en la sociedad puertorriqueña. Es un nefasto hecho que macula de manera sensible y oprobiosa la dignidad de la mujer.

Sin más,

Ana A. Marchena Segura

CC: Miguel A. Fornerín

Franklin Grullón, Cónsul Gral. RD

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