A Pleno Sol Seguridad social

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Por Manuel Hernández Villeta

 

En la Republica Dominicana no hay seguridad social. El fondo de pensiones no pasa de ser recursos que no están en manos de los trabajadores, y que son administrados por el sector empresarial. Hoy habría que preguntarse en que ha beneficiado a los asalariados dominicanos los fondos de pensiones.

Creo que en nada. Es un dinero que se descuenta  todos los meses a los asalariados y pasa a engrosar cuentas bancarias, en espera de que en una fecha muy lejana se llegue a la etapa en que la pensión será universal en el país. Hoy ese es un sueño, a pesar de los descuentos que se hacen todos los meses.

Ahora surge la versión de sectores empresariales de que este dinero se utilice para impulsar programas de desarrollo del sector industrial y comercial. Sería mejor que el dinero se destine a dar pensiones a los asalariados que lo necesitan, aunque no cualifiquen por las arcaicas reglas actuales.

Los que ahora van llegando a los sesenta años de edad, nunca podrán tener las suficientes cotizaciones para ser pensionados. A lo más que pueden aspirar es que al momento de su retiro, se les entregue una suma en base al ahorro que hicieron. Por lo menos ese dinero se entrega a todo el que lo pide.

Pero en la acumulación de esos fondos debe haber más justicia social. No se trata únicamente de estar guardando estas fuertes sumas y no saber qué hacer con ellas. Desde hace tiempo se buscan alternativas, pero ninguna toma en cuenta a los que aportaron los recursos, y nadie piensa en que se les haga una distribución.

Ya se planteó, y está ahí a la espera, que los fondos se utilicen para fines de construir casas para familias de clase media, y media baja. Se trataría  de  viviendas económicas, no de lujo, y que serían levantadas utilizando estos recursos.

La única alternativa posible para los fondos de pensiones es que se comiencen a entregar a las personas sobre los 60 años que sin ninguna seguridad social ya no pueden seguir laborando, y se encuentran abandonadas en las calles.

Desde el gobierno y el sector privado se tiene que dar una mancomunion de esfuerzos, para que de esa forma sea posible mejorar la seguridad social en el país. Miles de familias están abandonadas y nadie se preocupa por ellas.

El país necesita fortalecer su protección a los que en la edad productiva hicieron su aporte al desarrollo nacional. Todo esfuerzo muscular o intelectual que se hizo  para aportar  en el avance del país, no puede hoy ser desdeñado. Por el contrario, es el momento de reconocer esa acción de inmediato.

El sistema hospitalario no ofrece alternativas para tratar con la medicina preventiva de una mujer o un hombre de 60 años o más, los seguros privados les son suspendidos, y cuando son más frágiles, no tienen la posibilidad de una cobertura médica eficiente. Ahí es que se deben invertir los fondos de pensiones, no en capricho de un sector empresarial, que en todo caso  debe dar un paso al frente para proteger a sus empleados en edad de retiro, no hacerle más amargo el camino. ¡Ay!, se me acabo la tinta.