EN EL OJO DE LA TORMENTA

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EL TIRO RAPIDO
 
De nuevo la Seguridad Social vuelve a encontrarse en el ojo de la tormenta. 
 
Apenas superado el conflicto surgido entre la Superintendencia de Salud (SISALRIL) y las ARS, después de fijarse un plazo máximo de noventa días al Consejo Nacional de la Seguridad Social, máximo organismo rector del sistema, para fallar los recursos de apelación interpuestos por las aseguradoras contra decenas de resoluciones dispuestas por la SISARIL, ahora el sistema se aboca a una nueva y mucho más compleja crisis.
 
Se trata del enfrentamiento que ha surgido teniendo de nuevo como protagonistas a las ARS de un lado y en la acera de enfrente, la alianza y haciendo causa común, entre el Colegio Médico Dominicano y la Asociación Nacional de Clínicas Privadas, ANDECLIP.
 
En la lista de cargos que presentan  contra las ARS figuran: el haber provocado la quiebra y cierre de varias clínicas; el pagar muy bajos honorarios a los médicos lo que obliga a estos a reclamar un co-pago de los afiliados; agredir tanto a los facultativos como a los asegurados; bloquear la ampliación del plan básico de salud; negarse a actualizar los listados de procedimientos y medicamentos; irrespetar la facultad del médico y los derechos de los afiliados sobre la receta médica y secuestrar e incumplir las resoluciones de las autoridades del sistema 
 
No termina ahí el pliego de imputaciones. Tanto ANDECLIP como el CMD acusan específicamente a las 3 mayores ARS que operan dentro del sistema de pretender establecer un monopolio, mediante el cual, violando la ley, tratarían de adueñarse de la atención primaria, motivo por el cual esta no ha podido iniciarse como plataforma de la salud pública.
 
Que se recuerde a lo largo de todo el accidentado proceso de las prestaciones de salud dentro del sistema de la Seguridad Social, cuyo inicio se retrasó varios años después de la entrada en vigencia de la ley, nunca antes se había producido conflicto de tanta envergadura, donde los médicos están anunciando un paro de 30 días contra una ARS no identificada,  que es de esperar no tenga lugar. De ocurrir, los perjudicados serían los asegurados que se verían privados de las indispensables atenciones de salud.
 
Ni que decir que estos frecuentes conflictos entre los principales actores del sistema, debilitan grandemente credibilidad en el  sistema y ponen en entredicho su estabilidad, que es un requisito esencial para captar la confianza y apoyo de los asegurados.
 
De esperar, por consiguiente, que el Consejo, como  organismo rector del sistema, proceda a intervenir, imponiendo su autoridad, a fin de  aquietar los ánimos y llamar al orden a las partes, aplicando los correctivos que sean de lugar.
 
Es hora de que el Consejo haga sentir el poder rector de que está investido teniendo siempre como divisa la protección de los derechos y  el beneficio de los asegurados por encima de cualquier interés particular, gústele a quien le guste, sin esperar a que la sangre llegue al río.