El Tiro Rápido: Pedro Brache ante la Cámara Americana

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Dos temas esenciales destacan en el discurso pronunciado por el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Pedro Brache, al ocupar el turno como orador invitado en el tradicional almuerzo mensual que celebra la Cámara Americana de Comercio.  Estos fueron la necesidad de combatir la corrupción administrativa y el de mantener la institucionalidad como garante del estado de derecho y la seguridad jurídica.

No mucho tiempo atrás el tema de la corrupción administrativa se encontraba a buena distancia de la relevancia que ha cobrado al presente.

Las encuestas que se efectuaban no reflejaban en ningún caso que fuera motivo de mayor preocupación ciudadana, figurando muy por debajo de la seguridad, la falta de trabajo y el costo de la vida que indefectiblemente ocupaban los primeros escalones en las mediciones.

Hoy la situación muestra un cambio muy significativo.  Fue a partir del impacto provocado por la escandalosa estructura internacional de sobornos a gran escala y al más alto nivel montado por la constructora Odebrecht, que la ciudadanía responsable comenzó a cobrar mayor conciencia de los enormes perjuicios en cadena que provoca la corrupción administrativa a la cual se agrega la privada con la que en muchos casos aparece asociada.

No escapa a esa realidad la actividad económica en el marco del empresariado, afectado a su vez por las prácticas dolosas de funcionarios corruptos y de competidores deshonestos, que quebrantan las reglas del juego limpio en el campo de los negocios.

De ahí, el acento de especial importancia que concedió en su discurso  el presidente del CONEP a que tanto el Ministerio Público como el Poder Judicial no cejen en llevar hasta sus últimas consecuencias los expedientes de probados actos de corrupción, advirtiendo que el país no acepta la impunidad.

Mantener y fortalecer la institucionalidad fue el otro tema en que puso énfasis el señor Brache en su discurso.  El llamó la atención sobre la necesidad de reducir el ámbito de discrecionalidad de los poderes públicos, de tal modo que sus actuaciones estén ajustadas al campo de ley y no a la decisión, muchas veces arbitraria, de ningún funcionario.

En más de una ocasión, la cúpula empresarial ha insistido en el tema de la seguridad jurídica como garante de las inversiones que a su vez contribuyan al crecimiento y fortalecimiento de la economía y la creación de empleos.  De insistir que esta es la única forma eficaz de reducir la pobreza y ampliar la inclusión social de un mayor número de ciudadanos.

La conceptuosa pieza oratoria del presidente del CONEP constituye un reflejo cabal del sentir de la gran mayoría, si no la totalidad, de la clase empresarial que conjuntamente con la clase obrera y el gobierno  conforma el trípode en que se asientan la institucionalidad democrática,  el desarrollo económico y la estabilidad social, y de cuya armoniosa relación y esfuerzo solidario depende el que podamos construir una mejor nación.