UNA URGENTE ALERTA DE SALUD

EL TIRO RAPIDO

Raya en increíble que el hospital infantil doctor Robert Reid Cabral desde hace dos años no disponga de reactivos para analizar las muestras de enfermedades contagiosas.  Es una penosa e injustificada falla de nuestro todavía muy deficiente sistema hospitalario, que debe ser acogida como una grave alerta de salud y resuelta con máxima urgencia.

La denuncia, que figura en la edición de este día del matutino Hoy, la suscriben de conjunto tres pediatras, especialistas en enfermedades infecciosas y una microbióloga, que prestan servicios en ese centro.

Cuando hablamos del Reid Cabral nos estamos refiriendo al principal centro de asistencia pediátrica con que cuenta el país que presta atención a pacientes que proceden hasta de los lugares más distantes del territorio nacional.  Su hoja de servicios no puede resultar más abultada: cientos de miles de consultas médicas en las más variadas especialidades y decenas de miles de procedimientos quirúrgicos cada año.

Las especialistas que suscriben la denuncia a visera descubierta afirman que el hospital ha llegado a un punto tal de deterioro asistencial, que debido a que el laboratorio carece de los reactivos, las enfermedades infecto-contagiosas tienen que ser tratadas exclusivamente en forma clínica.

Lo anterior implica que el médico de consulta debe guiarse tan solo mediante los síntomas que logre captar a través del reconocimiento físico de los afectados. Si bien en toda buena práctica médica,  el mismo resulta indispensable para establecer el diagnóstico, debe ir acompañado de los resultados de prueba que proveen los sofisticados y precisos mecanismos de la cada vez más avanzada tecnología médica.

Las especialistas, entre las cuales figura la directora interina del departamento de Infectología del hospital, doctora Josefina Fernández  advierten, además, sobre el repunte de enfermedades graves que son prevenibles tan solo con la aplicación de las correspondientes vacunas.

En el caso específico de la meningitis neumocóccica, la segunda enfermedad más frecuente en niños mayores de dos años, desde el 2013 el país dispone de la vacuna para prevenirla, lo que supone que resulta necesario ofrecer una mayor cobertura de la misma. Esto resulta tan importante que en los casos de los no vacunados, el índice de letalidad llega a 50 muertes de cada 100 casos que se registran.

Pese a que cada año  el departamento de enfermedades infecciosas del hospital ingresa más de mil niños, tan solo se dispone de treinta y cuatro cunas en las que atiende a los bebés que presentan un cuadro de mayor gravedad.

Ahora que el doctor Chanel Rosa, quien tiene a su cargo el Servicio Nacional de Salud, ha prometido dejar cubiertas todas las necesidades y carencias de los hospitales públicos, es de esperar que la grave situación asistencial que representa para los pacientes que son llevados al Reid Cabral, la falta de reactivos de laboratorio para poder establecer el más preciso diagnóstico y adecuado tratamiento de las enfermedades infecciosas, siempre graves y con alto riesgo de muerte, reciba atención inmediata.

De por medio y de ello dependerá poder salvar la vida de tantos niños que hoy, por el contrario, mueren en una proporción indebida, a consecuencia de una situación que nunca debió haberse producido y mucho menos prolongado por tanto tiempo.

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