Turismo: Clarinadas de Alerta

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Hace apenas escasos días, el economista Pavel Isa Contreras, a quien hemos tenido en varias ocasiones en Teledebate, lanzó una voz de alerta sobre el estado de deterioro de las playas nacionales.  Sin ser el único atractivo si constituye el principal que explica el pujante y sostenido crecimiento de la industria turística, a un ritmo que supera la región y que nos convierte en el principal destino de los vacacionistas extranjeros en todo el Caribe.

Ciertamente el país dispone de decenas de playas de calidad en todo el litoral costero.  Algunas están clasificadas entre las más hermosas y de mayor atractivo turístico a nivel mundial. Pero…¿en qué condiciones de conservación se encuentran?  ¿Que normas se han establecido de carácter permanente para mantenerlas en buen estado?  ¿Qué autoridades se encargan de velar por el cumplimiento de las mismas?

Sobre este importante tema, en su edición de este día,  el matutino Diario Libre publica un muy interesante, revelador reportaje, que motiva a preocupación, bajo la firma de la redactora senior Mariela Mejía, recientemente galardonada con uno de los premios que bajo el nombre de George Arzeno Brugal, otorga la Asociación de Industrias por uno de sus trabajos de investigación.   El título del reportaje a que ahora nos referimos es un fiel e inquietante reflejo de su contenido “Punta Cana sucumbe a la pérdida de playa y al afán hotelero”.

Oportuno recordar que Punta Cana figura entre los diez más importantes destinos turísticos en el plano mundial. En esa área privilegiada se concentra el grueso del turismo extranjero, de lo que da buena nota el hecho de que su aeropuerto es el que recibe mayor número de pasajeros, en cantidad superior a la que arriba al país por Las Américas.  Los ingresos que aportó el pasado año la industria turística, sobrepasaron los siete mil millones de dólares.

Ocurre que la falta de regulaciones hizo que en sus inicios la fabricación de hoteles y demás edificaciones se  llevara a cabo sin ajustarse a ningún tipo de ordenamiento, inclusive lo más próximo al mar,  sin respetar la franja playera. Muchas dunas desaparecieron sepultadas bajo las capas de concreto.   No hubo tampoco cuidado y preservación del medio ambiente. Se alteró el manglar y se destruyó parte de la importante barrera coralina.

Se trata, tal como puntualiza el reportaje de una situación de arrastre, que viene de los comienzos, cuando era zona casi agreste y posiblemente pocos imaginaban que Punta Cana pudiera convertirse en lo que es hoy, y mucho menos los efectos del “cambio climático”, tema prácticamente del exclusivo interés de algunos visionarios científicos y ambientalistas.

Ya hoy la construcción de nuevos hoteles, residencias y negocios que se mantiene a ritmo vigoroso y continuo se ha tenido que ajustar a normas establecidas y los centros hoteleros se ven impelidos a mantenerse en armonía con el medio ambiente, con cuidado del entorno y plantas de tratamiento de aguas residuales.  Pero el mal que viene de antes ya es hecho consumado, y a ello se suma el que todavía hay quienes se instalan de manera informal.

En distintas ocasiones nos hemos referido a la necesidad de mantener una celosa y estrecha vigilancia sobre la integridad de las zonas turísticas con que contamos, tanto como fuente del ingreso creciente que aportan los millones de visitantes extranjeros, como de recreación para los propios dominicanos que practican el turismo dentro de nuestras fronteras, sin salir del país.

Cuidar celosamente el medio ambiente,  preservar los recursos naturales, prepararse para los ajustes que irá requiriendo el progresivo cambio climático, evitar la informalidad, impedir la arrabalización, garantizar la seguridad, impedir la explotación de los turistas,  junto a un trato amable y eficiente deben formar parte de la agenda de servicios para el sector turístico.

Una vez más vale insistir en que el turismo es una  gallina  de huevos de oro.   Y como tal tenemos que cuidarla para que siga poniendo.

El reportaje a que hacemos referencia tanto como la llamada del economista Pavel Isa a cuidar de nuestra riqueza playera,  deben ser clarinadas de alerta para el Ministerio de Turismo y el sector privado adopten de común acuerdo, con urgencia y con firmeza, los correctivos requeridos.

teledebate@hotmail.com