Guadalupe Pineda, una voz singular

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Por Jesús Rojas

Guadalupe Pineda llega al oído como la primavera. Suave, agradable, sincera y con un toque de ternura que sacude al corazón más indiferente en cada nota musical. Nacida en el seno de una familia de artistas en la Guadalajara del llano, es sobrina del renombrado charro inmortal Antonio Aguilar, y prima hermana de Pepe Aguilar. Por sus venas circula la sangre de la cultura heredada y su amor al México milenario de Cuauhtémoc; bravío, de Emiliano Zapata o Francisco Villa, y la devoción transparente a la virgen homónima.

Su amor y su pasión por la música la llevaron a cambiar la sociología por la música, dando paso a su pasión por las siete notas de la escala. Y hasta la fecha, más de cuatro décadas después, no se arrepiente de llevar por los caminos del planeta su voz extraordinaria que domina con maestría, como lo ratifica una vez más en su colección de producciones iniciada con A flor de piel, en la que confirma su legado musical único para el mundo.

En la misma recopila baladas románticas que han sido éxitos como Tú de que vas, de Franco de Vita; Bachata Rosa, de Juan Luis Guerra; y Yolanda, de Pablo Milanés, –cuya versión vendió un millón y medio de copias, sólo en México– entre otras melodías que han trascendido fronteras. Esta vez con la participación de su hija, Mariana Gurrola Pineda, quien sigue los pasos de su progenitora y la ayuda incondicional de su hermano Juan Manuel Pineda, en el mundo del espectáculo.

La intérprete de Todo Cambia, de Julio Numhauser –un canto a la vida y a sus vicisitudes–, heredó la voz de su progenitora y de su padre el amor a la lectura. El público de México la ha aplaudido sin cesar en los escenarios más exigentes y prestigiosos: el Teatro de Bellas Artes, la Sala Nezahualcóyolt, el Auditorio Nacional, el Teatro de la Ciudad de México, el Teatro Degollado de Guadalajara, y el Festival Cervantino, entro otros, donde el cariño de sus seguidores la distingue hasta el delirio.

La versatilidad vocal, interpretativa y la presencia magnética de Guadalupe Pineda conforma sobre el escenario un arcoíris que se traduce con mayor intensidad de colores igual sobre un tango que una ranchera, un huapango, la ópera, la balada o la nueva trova, así como con temas de su propia autoría, con exquisitos matices, versátil, capaz de alcanzar registros inusitados y conmovedores, irresistibles a las fronteras de la más fina sensibilidad romántica.

La artista mexicana lo mismo canta en castellano, en italiano o francés los temas más bellos de la música universal. Ello incluye lo más granado del repertorio de José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, Violeta Parra, María Grever, Pablo Milanés, Carlos Gardel, Edith Piaf, Charles Aznavour, Johannes Brahms, Georges Bizet, Franz Schubert, Pedro Flores, Álvaro Carrillo, Pepe Guizar, Joan Sebastián, Roberto Cantoral, Marco Antonio Solís, y Juan Gabriel, entre otros, todos en una voz única e incomparable que supera todas las expectativas del más exigente director musical. Tanto así que ha vendido más de diez millones de copias de discos en 44 años de carrera musical llenos de sutilezas poéticas.

Su repertorio de voz  incluye películas como la rusa Campanas Rojas, de Sergei Bondarchuk, y la italiana La Finestra di Fronte, de Ferzan Oztepeck. Ha sido la única cantante mexicana en colecciones musicales mundiales como El Buddha Bar, de Francia, y la Colección Montecarlo, de Italia, así como numerosos reconocimientos de la Sociedad de Autores y Compositores de México, (SACM).

Guadalupe Pineda ha grabado 34 discos que se han editado en lugares tan lejanos como Japón, en distintos idiomas, y ha obtenido varios discos de oro y de platino. Su extraordinaria calidez humana le ganó el reconocimiento de Mujer del Año por el Comité Europa-África, de la UNESCO, en Cannes, Francia. La Sociedad de Autores y Compositores del país galo le otorgó el premio Grand Prix, entre otros galardones recibidos en América Latina, así como el Grammy a la Excelencia Musical 2017 en Estados Unidos, y otro Grammy en 2016 en la categoría de mejor video musical por su disco Primera Fila, las Tres Grandes.

El pasado mes de febrero, el ayuntamiento de la ciudad de Doral, en Miami, por disposición de su alcalde, Juan Carlos Bermúdez, proclamó a la intérprete mexicana Visitante Distinguida en reconocimiento a su prolífica labor artística y a su ingente labor humanitaria, acto realizado con la presencia de varios funcionarios y concejales, y la expresidenta del Colegio Dominicano de Periodistas, filial de la Florida, Rose Mary Santana.

La inigualable artista jalisciense ha compartido escenarios con las voces más diversas del mundo, entre ellas Plácido Domingo, Natalia LaFourcade, el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Armando Manzanero, Ricardo Montaner, Joan Báez y Edward Mena, todos a su máxima capacidad. Además de su más reciente compilación, intitulada Guadalupe Pineda en Bellas Artes, Volumen 1, le anteceden Arias de Ópera, Canciones de mi Tierra, Francia con sabor latino, Tiempo de amor y A flor de piel.

La célebre escritora mexicana Ángeles Mastretta, autora de Ninguna eternidad como la mía, (1998), ha definido con certeza la voz de Guadalupe Pineda: “…nos hechiza, deslumbra y acompaña con una irrebatible limpidez… cumple con el deber de reinventar el canto y mejora el mundo invocando con su voz instantes de luz, sombras y claridades de una hermosa perfección…” Y es que su trayectoria artística es un testimonio de su vida, acariciada por una voz privilegiada de dimensiones casi universales, difícil de olvidar para los amantes del romanticismo…