Subir a recibir un premio, no debe ser una tribuna para reclamos y resentimientos

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Por Agustin de la Cruz (Sugar).

En cada premiación existe la nota discordante de aquellos ganadores que desperdician el corto tiempo de fama para expulsar frustraciones acumuladas y terminan convirtiendo tan importante momento en una tribuna de resentimientos.

Claro que tenemos derecho a expresar nuestro descontento, pero es importante saber dónde, cómo y cuándo, para no caer en lo ridículo y de mal gusto.

Una ceremonia de tanta importancia no puede ser utilizada para discursos revolucionarios, ni para lanzar reclamos sociales, lo peor es que quienes asumen esa actitud inadecuada no se percatan que hacen el ridículo y a la misma vez empañan el premio y su propio galardón.

Es su noche, disfrútela, evite el irrespeto colectivo, recuerde que no siempre se gana un premio y para quejarnos siempre habrá tiempo y lugar, asuma que los demás no tienen porque ser parte de su frustración.