La Ciudadela, esplendor en la la sombra

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Por: Homero Luciano

El primero de Enero de 1804 Haití proclamó su independencia de Francia.  Dos años más tarde, el país fue dividido en dos estados: la República Occidental, liderada por Alexandre  Pétion, quien la estableció como una república.

La otra en el Norte, liderada por el General Henri Christopher, quien  en 1811 cambió la forma republicana inicial,  a una monarquía y se coronó a sí mismo como el Rey Henri I, estableciendo en esa parte, un régimen con  orden, y disciplina, logrando cierta  prosperidad económica.

Ante el asomo de posibles represalias  de parte de Francia, por la acción independentista de Haití,  el General Henri Christopher visualizó como estrategia  militar, aplicar una política de tierra quemada – (quemar las ciudades, las cosechas) – y retirarse a las montañas, desde donde  si fuere necesario, iniciarían una guerra de guerrillas y emboscadas; por lo que ordena  construir como potencial refugio colectivo La Ciudadela de Laferrière.

La ciudadela de la libertad, como algunos suelen llamar, es una edificación con apariencia de barco de guerra,  para cuyo levantamiento (1805-1820), fue necesario convocar la mano de obra de más de 20,000 trabajadores,  para que  escalando unos  900 metros de altura, alcanzar una llanura de 10.000 m2 que celosamente  guardaba  el  Pico de  La Laferrière,  y proceder a  levantar ahí,  una  majestuosa  fortaleza ,  logrando  finalmente   constituirse  en   la fortificación militar más grande del hemisferio occidental, y  declarada por la UNESCO en el año 1982   como  Patrimonio de la Humanidad .

Según narra Watson R Denis, Asesor Político de la  Asociación de Estados del Caribe, el plano de la Ciudadela, había sido preparado en 1805 por Henri Barré, un nativo de Haití, quien también comenzó su construcción, pero fue un arquitecto Escocés de nombre  Laferriére, quien la terminó. Convirtiéndose esta  obra  en   un símbolo de la emancipación de los esclavos, quienes forjaron un Haití libre e independiente. Proclamaban los haitianos para entonces que este fortín,  junto con sus 365 cañones, constituían   la garantía de que no volverían a tener nunca amo, o por lo menos uno que fuera blanco.

La ciudadela fue parcialmente destruida por un fuerte  terremoto en el ano de  1842, es  la construcción arquitectónica  más glorificada durante los dos siglos de historia Haitiana. Es  un interesante lugar  digno de ser visitado. Está en el Parque Nacional  situado en Milot, en el norte de Haití, ahí está  la tumba de Henri I,   inmortalizado como un Faraón  caribeño. Es,  esta histórica fortaleza, un esplendor en  la sombra, de un país,  digno de mejor suerte…