Salud, enfermería y ODS

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Autora: Margarita Cedeño de Fernández
La generalidad de las situaciones que se presentan en el sistema de salud dominicano es de índole reactiva, es decir, en la mayoría de las ocasiones el paciente llega con una determinada situación o patología que ya requiere cuidados o se ha convertido en crónica, lo que genera costos económicos y de capital humano perfectamente evitables.

Por eso es que se ha insistido tanto y con tanta vehemencia, en que debemos transitar hacia un sistema de salud enfocado en la prevención en salud. Evidentemente, los médicos, materia prima del sector, son pieza fundamental de esos propósitos. Pero también lo son quienes se dedican a la enfermería, por ser quiénes están más cerca de los problemas de los pacientes.

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), una federación que reúne a más de 130 asociaciones nacionales de enfermeras y representa a 20 millones de enfermeras en el mundo, ha hecho un llamado para resaltar el rol de la enfermería en el impulso del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3, que plantea salud y bienestar para toda la población.

La Organización de las Naciones Unidas ha advertido que, a pesar de los avances tan notables que ha experimentado la humanidad en torno a la salud, aún mueren más de 6 millones de niños antes de cumplir cinco años y 16 mil menores fallecen a diario debido a enfermedades prevenibles, entre otras situaciones que afectan a la salud de la ciudadanía.

Judith Shamian, presidenta del CIE, ha dicho que “las enfermeras, en su calidad de proveedores primordiales de asistencia sanitaria a todas las comunidades en toda clase de escenario, son fundamentales para el logro de los ODS”. Ahora bien, se requiere de visión holística y un mínimo de inversión pública y privada dirigida estratégicamente en la enfermería, para disponer de los niveles óptimos de servicio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que por cada 10 mil habitantes deben estar disponibles 12 enfermeras, y en la actualidad, según la Asociación Dominicana de Enfermeras Graduadas, disponemos de 3.8 por cada 10 mil habitantes, evidentemente insuficiente.

A la par con la formación de más técnicos y profesionales en el área, es impostergable la inversión en el capital humano existente, en su profesionalización y en la mejora de sus condiciones personales y laborales, puesto que el gremio de enfermeras está “entre los grupos más pobres de los profesionales”, tal y como aseguran algunos líderes del sector.

Dentro de las capacitaciones que requieren las enfermeras, debe contemplarse el aprendizaje sobre los ODS, porque las enfermeras responden a las necesidades de salud de las personas en todos los entornos y a lo largo de todo el ciclo de vida. Un ejemplo de éxito en este ámbito es Cuba, que ha sido reconocido como uno de los países que logran garantizar con mayor eficiencia la salud a sus ciudadanos. Dicho país ha implementado políticas que sostienen a las enfermeras en su desarrollo profesional, involucrándolas en el planteamiento multisectorial de prestación de cuidados y, además, garantizando la colaboración de todas las instituciones gubernamentales en el apoyo a las acciones definidas en dicho plan.

Tenemos que impulsar a los profesionales y técnicos de la enfermería, para que asuman su capacidad de liderazgo en la implementación de los cambios requeridos por el sistema de salud, para que así podamos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y asegurar el derecho humano a la salud. La amplia esfera de influencia de las y los enfermeros, impacta a muchas familias, y sus beneficios se amplían a las comunidades.