A su estilo, ídolos cantan historias de amor

0
5

Por Ana H. Peña

San Juan, Puerto Rico – Las tres  propuestas musicales que tuvieron lugar durante el fin de semana, previo al martes, día de San Valentín, en el Centro de Bellas Artes, Luis A. Ferré, estuvieron a cargo de los cantautores Guillermo Dávila, Glenn Monroig y José Luis Perales. Y aunque no coincidieron en tarima, siendo una de estas “un dos por uno”, ciertamente concordaron en cantarle al amor y a la amistad, cada uno con su estilo particular.

Guillermo Dávila

Agradecido Guillermo Dávila

Me fascinas fue el primer tema con el que Guillermo Dávila, comenzó el concierto, Glenn y Guillermo, el sábado, 11 de febrero, en la Sala de Festivales Antonio Paoli, cerca de las nueve de la noche, seguido de Cuando se acaba el amor.

El artista venezolano, acompañado de su guitarra en algunas canciones, pronunció reflexivos mensajes de amor, precedente a la Semana del Amor y la Amistad, todo ello, junto a una pequeña, pero talentosa banda musical y una corista, quienes se hicieron sentir durante todo el repertorio que rondaba las veinte canciones.

Y es que la compilación que mantuvo al “Ídolo de una Generación” en tarima por espacio de hora y media, fue parte de los éxitos que popularizó en Puerto Rico y otros países, los que inmediatamente coreamos: Toda la luz, Cada cosa en su lugar, Cuestión de tiempo, Por amarte tanto y Llevo perfume.

Acorde con su promesa al promover el evento, Guillermo Dávila interpretó canciones que enamoraron a una generación, tales como, Yo necesito más de ti, Déjate amar; y Sin pensarlo dos veces –de intensa lírica–. Las más rítmicas de la noche y las que cantamos con mucho ímpetu desde nuestras butacas, fueron No voy a mover ni un dedo y Mamita. También, Barco a la deriva, Tu mejor amigo y un medley formaron parte de esa noche de recuerdos en las que cada composición contaba una historia.

El jovial artista, quien lucía una chaqueta oscura, camisa blanca, mahón y calzado casual, aprovechó para hacer unas brevísimas mímicas en el sencillo escenario, antes de los números Ves como es y Atrapado, atado, al informar sobre lo importante de la actuación en su vida.

En este recital, el galán de la exitosa telenovela Diana Carolina, junto a la puertorriqueña Ivonne Goderich (1985), respondió con “yo también”, a un “te amo”, vociferado por una fanática, para luego encantarnos con la apasionada balada Tesoro mío, junto a su corista.

Guillermo Dávila, con una extensa trayectoria en las tablas y quien raya en poco más de 60 años, se mostró restablecido del episodio de salud que lo mantuvo al borde de la muerte y hospitalizado en el Centro Médico de Río Piedras hace dos años. Precisamente, por este lamentable suceso, públicamente agradeció “a la médica Wanda por salvarme la vida”, asimismo, a todo el personal que labora en ese recinto.

“Nacho”, nombre de su personaje en Ligia Elena, con el que ganó fama junto a su compueblana Alba Roversi (1982), terminó su romántico ofrecimiento, con el tema de esta telenovela, Solo pienso en ti, la que, claro está, todos vocalizamos… y el Guillermo Dávila, renacido en Puerto Rico, agradeció.

Glenn, soltero, sin filtro, maratónico…

y sensible. El vozarrón de Glenn, se hizo sentir esa misma noche en torno a las diez y media, después de la presentación de Guillermo Dávila.

Con buen estado de ánimo, hizo mención de su soltería y sus expresiones espontáneas sobre los incomprensibles asuntos del amor y el “cupido estrella’o” con el que se comparó, además de sus habituales comentarios, nos arrancaron carcajadas, cual si fuera un stand up comedy.

El soberbio registro del baladista nos complació en el transcurso del concierto, especialmente en Mírame a los ojos, Qué pasó con este amor, Tal vez, Me dijeron, Y entonces volviste, Dondequiera que estés –tema que ya se siente preparado para cantarlo–, según expresó.

Sin duda, la sorpresa del show, fue la presentación de Salomé, quien se ganó la audiencia por su dulce voz. La simpática joven de trece años, nieta del inolvidable Gilberto Monroig, en su oportunidad deleitó con tres temas, entre estos “Falling in love, with you”, por los que tuvo una merecida ovación, dejando en evidencia el refrán: “Quien lo hereda, no lo hurta”.

Su padre, continúo con una salsa, Una vez más; luego, Sin tu cariño y Corazón.  Antes de cantar Me dijeron, Glenn, leyó una reflexión sobre el respeto a la diversidad, con lo que consentimos.

El compositor puertorriqueño, solicitó nuestro aplauso para los siete músicos y la corista, considerados parte importante en este evento.

Su extenso concierto, terminó pasada la media noche con el tema Por siempre, que Glenn dedicó a una fanática, paciente de una enfermedad terminal. Ambos, sentados en el borde del escenario, cantaron abrazados, siendo un acto de sensibilidad humana, al que también nos unimos haciéndoles coro.