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Stacey Pichardo, una fiscal dominicana que enfrenta pandillas, narcos y otros delitos en Boston

Por. Miguel Cruz Tejada

stacey-pichardo-fiscal-rd-en-nyNUEVA YORK._ Ella quería ser piloto, pero la atrajo la vocación hacia la ley. Se trata de la dominicana Stacey Pichardo, fiscal adjunta en Boston y a quien todos en la fiscalía del distrito, llaman “la súper estrella” por los casos importantes que ha ganado en las cortes, con apenas tres años de graduada.

Pichardo, llegó a Estados Unidos a los 14 años de edad y se graduó en la Escuela de Leyes de la Universidad de Suffolk, un centro estatal, en el que logró convertirse en una estudiante de honor.

Ella también participa activamente en programas comunitarios en barrios marginados o guetos de Massachusetts, en los que orienta e informa a familias y jóvenes, tanto para prevenir que caigan en la delincuencia, como a los que ya han caído.

Por sus habilidades y su “ojo clínico” como investigadora, el Fiscal del Distrito del Condado Suffolk, Daniel F. Conley, la designó al frente de la batalla contra el pandillerismo y el narcotráfico.

Entre los casos que ha ganado, está el reciente contra Robert Heckstall (Ribs), un ganguero de la peligrosa y temida banda “H-Blocks” en el Sur de Boston y que tiene en su haber numerosos asesinatos, toneladas de drogas traficadas y tráfico y posesión de armas de fuego, entre otros delitos graves.

“Ribs”  fue detenido por el robo de un iPhone a una mujer, estaba en libertad condicional y Pichardo, logró que lo condenaran a una sentencia de entre 7 a 8 años en la cárcel.

Fue reconocida hace unos días con  el prestigioso premio “Brian J. Honan Award”, que le entregó el representante estatal en Massachusetts, Kevin Honan, junto al fiscal del distrito y otras autoridades.

Se desempeña en la corte del distrito de Chelsea, desde mantiene una guerra incesante para recuperar la tranquilidad y calidad de vida de los sectores barriales, en los que los pandilleros, han  asumido el control por años, intimidando y aterrorizando a sus residentes.

“Es un honor al mérito que se da cada año y yo me siento feliz por haber recibido este premio”, dijo Stacey, recordando que nació en Nueva York y que a los seis meses de edad, sus padres la llevaron a la República Dominicana, creció y se desarrolló hasta los 14.

La constitución dominicana de 2010, le confiere el derecho a la nacionalidad dominicana por ser hija de inmigrantes dominicanos.

Ella relata que cuando regresó a los Estados Unidos, le fue difícil adaptarse por la barrera del idioma, pero se impuso su decisión de hacer una carrera universitaria.

Dijo que se aferró a los estudios con dedicación y esfuerzos.

Ahora con 29 años, es una de las pocas funcionarias judiciales bilingües en los Estados Unidos. El español le permite comunicarse perfectamente con los inmigrantes dominicanos que no dominan el inglés, y dice estar identificada con los latinos radicados en Chelsea, que son la mayoría de la población de ese suburbio en Boston.

Expresa que aunque “la ley es la ley”, ella tiene la oportunidad desde su posición como fiscal, ayudar a jóvenes delincuentes o en problemas con la ley, a tener un segundo chance en sus vidas.

Por ser latina, agrega, los hispanos se siente más confiados con ella, durante las investigaciones de los casos que llegan a su oficina.

Tiene tres años ejerciendo la posición de fiscal y en ese tiempo, relata, ha tenido que enfrentar casos que van desde el pandillerismo, las drogas, robos y violaciones sexuales.

Define como difíciles todos los casos, pero escoge como el más complicado para ella, el del acoso sexual contra las mujeres.

Se entrega a todos los ángulos de las investigaciones, cuando a su despacho, llegan expedientes de ese tipo, trabajando incansablemente por horas, porque su reto es el de que los culpables no queden impunes.

Cero tolerancia, es su advertencia a los delincuentes sexuales.

Aunque siempre ayuda, recuerda que su trabajo es mantener a los criminales fuera de las calles y aclara que los fiscales no son personas malas. Exhorta a los comunitarios a no tener miedo de reportar los crímenes por su propia seguridad.

Además del premio especial, recibió numerosos otros reconocimientos de sus compañeros, entre ellos el juez administrador Néstor Matthews, la directora de Libertad Bajo Palabra, Carmen Gómez, la oficial de ese mismo departamento Olga Lattarulo y los fiscales Kacie Sherman y Michael Lafleur.

Explicó que no esperaba el reconocimiento especial y que es una motivación para ella continuar su trabajo en beneficio de la comunidad, añadiendo que su objetivo es seguir ayudando a los jóvenes.

Aclaró que aunque es nacida en Estados Unidos, tiene sangre latina y pidió a los indocumentados no temer en participar como denunciantes o testigos en investigaciones criminales, ya que su estatus, no se toma en cuenta.

Dijo que ama su trabajo y aunque ser piloto, descubrió que su vocación verdadera es la justicia criminal.

Periódicos de gran influencia en la región como el Boston Globe, dan seguimiento permanente a su trabajo.

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Escrito por en Nov 26 2016. Archivado bajo Dominicanos de la DIASPORA, New York, Noticias. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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