“No hay sistema”: La excusa perfecta para negar derechos a los ciudadanos

Yovanny A. Díaz Mendoza
Yovanny A. Díaz Mendoza

Yovanny A. Díaz Mendoza

Entre los retos de la administración pública para este siglo XXI hay uno que se caracteriza por la deshumanización de los servidores públicos y que los va convirtiendo en meros operadores de sistemas informáticos, quienes ante la imposición a ciegas de cumplir los dictámenes de un programa, olvidan que son ellos quienes lo operan y no lo contrario.

Desde mi época de universitario he sufrido la famosa excusa con el “se frisó, se cayó o no hay sistema, el sistema no me lo permite o lo cobra automático, el sistema no refleja su pago o su expediente” y muchos más que sé que te habrán dicho y que ninguno ha sido en beneficio de los ciudadanos.

Nadie se llame a engaño pues no quiero significar que eliminemos los sistemas informáticos, a lo que me refiero es que los servidores públicos no pueden tener por excusas el “sistema” debido a que el Estado no se organiza para cumplir con un sistema informático, sino para la defensa de los derechos fundamentales y por tanto esos sistemas y los servidores públicos tienen que estar en coherencia con dicho mandato.

He señalado el Estado por no entrar a poner de manifiesto lo que sucede con los famosos sistemas informáticos de los bancos y las telefónicas, sólo por citar  casos de aquellos que persiguen rentabilidad a costa de lo que sea y para los que el factor humano no es más que mercado y mercancía confluyendo en ganancias exorbitantes.

Los aires de competitividad y el crecimiento sin un fin ético y humano potencian y desarrollan en casos sobrados las desigualdades históricas y las exclusiones en grado industrial, cosa a la que me opongo tajantemente como joven ciudadano que mira con recelo y estupor la expansión del capitalismo salvaje  en el cultura, teoría y práctica administrativa del día a día.

Como auxiliar de la justicia no puedo sino avergonzarme de que este mal haya hecho metástasis en el Poder Judicial Dominicano, en el que no se utiliza el sistema para notificar y agilizar procesos en beneficio de los ciudadanos, sino que cuando aparece la palabra “sistema” es para negar servicio y por tanto negarse a sí misma la institución.

No puede uno llegar a una oficina pública y sentir que está en una privada, porque los servicios, fines y objetivos no son ni serán los mismos; el Estado no se organiza para ganar dinero o hacer negocio, sino para proteger los derechos fundamentales, dentro de los que se encuentra el “Derecho a la Buena Administración”.

Que palabras tiene el “sistema” para la humilde ciudadana que deja sus hijos con la vecina para ir en busca de una Certificación X, o del pago de unos míseros chelitos y cuando llega se encuentra con una persona pagada con sus impuestos y entrenada en las artes del buen mentir (el mareo) y le dice después de perder todo un día que regrese al otro porqué están trabajando en el “sistema…”.

¿Quién asume responsabilidades por los contratiempos y las vulneraciones que pueda crear el sistema? Sistema que no se creó solo, sino por Chicos Googlers llamados expertos en una isla al revés subsumida en el complejo de Guacanagarix.

 

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