Hipótesis

Juan M. Valdez Frías
Juan M. Valdez Frías

Por Juan M.Valdez Frías

Cuando una persona no aprende algo, dada la explicación y el tiempo razonable, es mal llamada bruta. Pero es incuestionada su capacidad de aprendizaje, cuando expuesta en otra rama de estudio u oficio, la misma persona logra un desempeño de excelencia, lo que demuestra que, el proceso de aprendizaje, de uno a otro, es cuestión de tiempo y de actitud. Unos requieren una simple explicación para entender, en otros es necesaria la repetición. Pero dicho patrón puede ser reciproco tanto en uno como en el otro si el campo de estudio u oficio es diferente.

¿Hay países políticamente brutos o en mejor término analfabetos? Si no lo consideraran de esta manera algunas mentes de los países del viejo mundo, no existiera el decir popular” que el problema de los países latinoamericanos es, que llegaron tarde al concierto de la civilización.

Las naciones latinoamericanas, política y socialmente, tienen historias tristes. Su entrada a los procesos democráticos fueron logros de cuestas muy empinadas, a pura sangre y de grandes sacrificios humanos. Usted dirá: como todas las naciones. Lo que hace distinto nuestra historia es el tiempo precoz y el escenario democrático en que sucedieron y suceden los eventos: ya dentro del marco de respeto de las fronteras.

Hoy en día no son admisibles las mentes dictatoriales, y dudo, con la seguridad más acertada, que esta sea la intención de quienes dirigen el Partido de la Liberación Dominicana. Pero cuando la Constitución de un país se convierte en un simple pedazo de papel con letras añejas, y los procesos políticos sobreguardan los derechos de algunos, las cosas fluyen dejando un mal sabor de inconstitucionalidad.

No comparto la idea de que las pasadas elecciones dominicanas eran las más complejas (esta es la idea de considerarnos brutos) Tal vez puedo aceptar que fueran la más negociadas entre los bucaneros del proceso, el de la implantación de un sistema electrónico improvisado y anunciado fallido y las que más dinero echaron al bolsillo de los partidos. Pero el proceso de transparencia no puede ser complejo ni aflorar fallas, y esa es la obligación absoluta de las autoridades electorales, no deberse a la voluntad de un partido, (no quiero decir que sea la idea actual del presidente de la Junta Central Electoral), sino al país.

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