De cómo México encantó a Cannes

Festival de Cannes ha establecido vínculo con el cine de México, apoyado en torno a la dramática y sangrienta tradición de violencia. Una especie de predilección apoyada en calidad y justicia.

Benicio-Sicario-Festival-Cannes-FotoEFE_MEDIMA20150519_0113_24José Rafael Sosa
SERVICIO ESPECIAL

CANNES. Riviera Francesa. México, que fue el primer país de América que conoció el cine, apenas doce meses luego de la primera proyección de los Hermanos Lumiere en París, ostenta tiene una de las mayores tradiciones cinematográficas del continente, por lo que no es casualidad que su potencial creativo y su visión que se desgarra a veces presentando la tragedia de sangre y violencia, sea favorida en Cannes.

México es el país latino de mayor recurrencia exitosa en Cannes, principal Festival del Mundo, en el cual sus cineastas, desde Amat Escalante hasta David Pablos, desde Gael García hasta Alejandro González Iñarritú, para referir sólo cuatro de sus figuras nuevas, han sido aclamados y bendecidos, Heli, Chávez, Manto Acuífero, Abel , Revolución y, ahora, las Elegidas.

Nadie lo dispuesto mediante norma escrita, pero es un hecho que el Festival de Cannes ha establecido un silente, pero real vínculo con el cine de México, apoyado en torno a la dramática y sangrienta tradición de violencia y el narcotráfico y en la forma nueva de contar estos hechos. Una especie de predilección apoyada en calidad y justicia.

En este año, dos títulos, Sicario, (EU), del canadiense Denis Villeneuve y filmada en México y Las Elegidas (David Pablos) enfocan, desde las perspectivas distintas (el gran cine de la industria y el independiente), ahondan en el tema, cada una de ellas con sus códigos y enfoques.
Sicario, es un triller, con agobiantes secuencias de suspenso, sensacionalista y cebado en la irracionalidad de la violencia de los carteles, que corta la respiración y adhiere al espectador a su butaca. Quien la ve no puede hacer nada más que estar allí a expensa de las escenas dantescas y el dolor y la indignación retenidas.

Su director, Denis Villeneuve, emplea con excelencia los recursos del cine, (fotografía, dirección de cámaras, el envolvente e impactante sonido que mete al espectador en las incursiones, sobre todo las aéreas), factores a los que se suman actuaciones espectaculares, sobre todo la de Benicio del Toro, quien se crece hasta llenar pantalla y empatías del público, en su rol de agente que procura venganza, junto a una sensible Emily Blunt, quien muestra capacidades interpretativas que hacen innecesario resaltar la belleza externa y un efectivo y sarcástico Jeffrey Donovan, terriblemente dirigido en una de las secuelas de Spiderman.

La atmósfera que logra el director canadiense, pone fuera de dudas que está destinada a ese excepcional espacio coincidente y armonioso que pone en común a crítica y público, que recuerda lo acontecido con fenómeno argentino de Relatos Salvajes, comedia negra en seis relatos inolvidables y crueles, de Damián Szifron, e injustamente despojada del premio, aquí mismo en Cannes.

El cine de industria apuesta a Sicario y la estrategia de mercadeo le llevará a buenos números. Ya fue contratada para abrir o cerrar el VI Festival de Cine Fine Arts, de octubre próximo. De Fine Arts, pasará luego a las salas normales de cartelera popular.
Canes se ha rendido, con justicia, a México, como una de sus más preciadas criaturas.

En 2010, presentó Biutiful, de –Alejandro González Iñarritú, que fue un escándalo, Abel de Diego Luna, Somos lo que hay, de Jorge Michel Grau y Año Bisiesto, de Michael Rowe. Fuera de competencia, en ese año, los aztecas presentaron Revolución, una colección de cortos unidos por el tema, de los directores Mariana Chenillo, Fernando Eimbcke, Gael García Bernal, Rodrigo García, Diego Luna, Gerardo Naranjo, Rodrígo Pla, Carlos Reygadas y Patricia Rigen, además de Sra, Pájaro, un experimento visual de Veronique Decreoux y Julio Barcas.
En 2012, Michael Franco, ganó Una cierta Mirada con Después de Lucía.

En 2013, Amat Escalante sorprendió en la categoría Una Cierta Mirada, con Heli, una valiente denuncia sin maquillajes de la crueldad de los narcotraficantes, de escaso presupuesto, tremendamente bien manejado.

Ese año también estuvo, Chavez, de Diego Luna, A los ojos, de Michael y Vicky Franco y Manto Acuífero, la que se tenía como la apuesta más fuerte, de Michael Rowe.

En este año, Diego Pablos presenta Las Elegidas, crónica realizada con actores naturales, realizada por Canana Films, de Diego Luna y Gael García Bernal, una crónica sincera y poderosa de un fenómeno delincuencial azteca mucho menos conocido: el tráfico de mujeres jóvenes, secuestradas por proxenetas que las prostituyen bajo amenaza de asesinar a sus familiares.

En principio se pensó en poner a Diego Luna como protagonista pero ello fue declinado, en el entendido de que debían ser actores naturales, jóvenes y desconocidos de la propia Tijuana, marco geográfico real de los hechos, los responsables de dar vida a estos personajes.

El resultado ha sido un impacto positivo total, aplausos extendidos, a pesar de la modestia de los presupuestos independientes, a diferencia de lo que pasa con Sicario, con todos los recursos para tomas de alta tecnología y de complejidad logística, con la movilización de grandes masas humanas y vehiculares de todo tipo, terrestres y aéreos.

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