A PROPOSITO DE LA DOBLE MORAL

Por: Teodoro Reyes Torres

 

Teodoro Reyes Torres
Teodoro Reyes Torres

El interés nuestro por comprender las razones humanas que alientan las intransigentes posturas del hombre, surgió en el último lustro de esta década al calor de los improductivos debates políticos practicados en PLD de España y Europa. A pesar de nuestro escaso tiempo optamos por divulgar nuestras ideas ya depuradas en una serie de trabajos escritos, cuyo contenido nos acercara a los principios fundamentales.

Con la exposición de nuestras convicciones al raciocinio público apostamos por un real cambio de rumbo, el cual mediante el aprovechamiento pedagógico de las previsibles reacciones que nuestros planteamientos pudiesen generar, favorezca la superación de nuestra inopia.

¿Por qué no le dices algo a los de DOBLE MORAL? Es la imperativa expresión con la que hace días prorrumpiera una conocida compañera de batalla política, quien en esta oportunidad motiva el tema que hoy nos ocupa.

Antes que nada, para evitar las interpretaciones equivocadas nos anticipamos a reconocer que los defectos que afectan nuestra condición humana, no nos facultan para tratar un tema tan embarazoso en plan acusatorio. Teniendo en cuenta que la naturaleza del mal no tiene etiqueta personal, en estas circunstancias lo más sensato sería invocar la proverbial frase de Jesucristo: “Aquel que esté libre de pecados que tire la primera piedra”.

Con respecto al concepto, Wikipedia define laDOBLE MORAL como el criterio que se aplica a individuos e instituciones que ejercen doble normas en el tratamiento a personas, o a distintos grupos de personas. La doble moral es un acto injusto que viola el principio de imparcialidad, puesto que toma en cuenta a los individuos según criterios diferentes. En contraste, la imparcialidad es un principio que aplica los mismos criterios a todas las personas.

En la práctica, la doble moral es una acción hostil condenable por los múltiples daños que ocasiona tanto a los individuos como a las sociedades. El acto de doble norma difiere de las típicas infracciones a las reglas que se subsanan con arrepentimiento y sanción; mientras que tiene mucha afinidad con la hipocresía. Esta última acepta la existencia de un único criterio moral que sistemática y deliberadamente se incumple.

Los comportamientos que implican episodios de doble moral o trato desigual a las personas, son tan antiguos como la propia humanidad por el hecho de estar asociados a la naturaleza egoísta del hombre. Aparentando ser eventos necesarios para la existencia, se desarrollan y predominan en todas las actividades en las que interactúan grupos de personas, siendo el principio de los eternos conflictos en entidades como la familia, religiones e iglesias, equipos deportivos, empresas y en la actividad política. Su filosofía se basa en: “Hacer lo que digo, pero no lo que hago”.

En la familia, la existencia de absurdos prejuicios siempre ha distanciado a padres e hijos. De la misma manera, la cultura ancestral del adulterio entre parejas de esposos pone de manifiesto la práctica de una doble norma que establece diferencias en las libertades sexuales del hombre y la mujer.

De las religiones, conocemos que son agrupaciones fuertemente cohesionadas entorno a una doctrina. Y que muchas de ellas son responsables de transferir a cada generación de adeptos, las discriminaciones machistas que habitualmente enfrentan a mujeres y a hombres en el hogar.

Son manifestaciones de doble moral los graves casos de pederastia y violaciones a menores que los últimos años han escandalizado a la iglesia católica a nivel mundial. Y para colmo de todo, también el horror de las masacres humanas perpetradas cada día en el mundo Musulmán en nombre de las religiones y del Dios Alá.

A la política, las coyunturas imperantes en ella le reputan como una actividad tradicionalmente contrapuesta a la moral y a la ética; ya que trasciende más por los abundantes y serios casos de doble moral que se ventilan, y no por los logros sociales que exhibe.

La república Dominicana, desde hace años soporta un claro ejemplo de doble norma política, escenificado a escala internacional por organismos de la jerarquía del MERCOSUR, Amnistía Internacional y la misma OEA. Al amparo de naciones como Estados Unidos, Canadá y Francia, ejercen desproporcionadas presiones para que nuestro país nacionalice a la numerosa colonia de haitianos que residen ilegalmente en nuestro territorio. Sin embargo, para sus respectivas demarcaciones estos poderosos Estados implementan rigurosas políticas de inmigración, sin que ningún otro país se atreva a cuestionar sus soberanías.

Con la simple atención que pongamos a la situación interna los partidos políticos, comprobaremos que dirigentes y militantes continuamente incurren en actos de doble moral. Descaradamente desacatan mandatos y violan sus estatutos. Forman parte y defienden los intereses de subgrupos a lo interno de dichas organizaciones, a sabiendas de que esta mala practica socava la unidad que las sostiene.

A fin de cuentas existen diversas e innumerables formas para caer en conductas de doble estándares. Todas las veces que deliberadamente emitamos opiniones distorsionadas con el claro objetivo de confundir. En todos los momentos que estemos en connivencia con otros. Con nuestra inacción, y siempre que callemos ante delicados casos de infracciones a las reglas de juego. En cada momento que mentimos, etc.

En conclusión, apreciada compañera. La crisis financiera de estos años nos ha demostrado que la priorización extrema del éxito económico para los sectores poderosos que el capitalismo neoliberal impone a los Estados a escala global, en contra de las necesidades primarias de los grupos más necesitados; convierten a la política en un espacio donde se aceptan como buenas y validas toda clase de acciones injustas, a fin de acomodar la supervivencia de los individuos en base a un reparto desigual de las riquezas.

En los países subdesarrollados, la realidad anteriormente descrita se agrava con la patente debilidad institucional que predomina, situación esta que impide el progreso de las iniciativas de reivindicación, siempre que sean canalizadas a modo individual.

Por lo tanto, todos debemos considerar que la manera más apropiada para contribuir con el bienestar de nuestro pueblo, es trabajando por un proyecto de instrucción en los valores humanos, para que así cada dominicano y dominicana adquiera mayores niveles de conciencia ciudadana.

Solo entonces, será posible concitar la reprobación colectiva para defender nuestras instituciones públicas de aquellos elementos que pretendan perjudicar la estabilidad de nuestra nación.

 

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