País de dos mundos

Periodista Sucre Vásquez
Periodista Sucre Vásquez

Por SUCRE VASQUEZ

REPUBLICA Dominicana es un país de dos niveles y de dos caras, pero curiosamente las dos sociedades (y los parias haitianos) disfrutan, cada uno a en su medida, de este hermoso país caribeño, que, a pesar de ser la segunda isla en tamaño del Caribe, tiene la economía más grande, dinámica y diversa de la región, con la excepción de Puerto Rico que es subvencionada por Estados Unidos.

En el primer nivel, están los ricos tradicionales, la casta de los políticos enriquecidos, los profesionales y artistas cotizados, conjuntamente con una refinada y exigente clase media alta y media.

Ese primer nivel es que disfruta de toda la exquisitez del primer mundo en la exuberante tierra dominicana. Compran y disfrutan de centros comerciales, donde, por ejemplo, un cafecito expreso cuesta US$ 1.50 .

Los escaparates de los supermercados están repletos de todo tipo de productos alimenticios, bebidas,artículos de belleza, aseo y limpieza, a precios iguales que en Estados Unidos, República Dominicana tiene diez millones de habitantes, de los cuales la Capital, Santo Domingo aloja, apretadamente, cuatro millones, adicional a dos millones de haitianos que viven en una especie de submundo (desperdigados por todo el país), realizando trabajos duros en las obras de construcción, chiriperos (vendedores ambulantes) y de servicios domésticos y de limpieza de zapatos y otros oficios menores.

Malecon dominicanoLa clase media baja y la baja, incluyendo los ocho millones de pobres están al margen de las grandes tiendas, y restaurantes: viven gracias a la abundante producción alimentaria que prodigan el agricultor y la tierra dominicana tanto de frutas,vegetales, como de ganado y pollo. En fin, esos pobres llevan una vida de angustias y estrecheces , pero tienen acceso decente a la medicina y a la comida. Sin necesidad de entrar en el aburrido (y frecuentemente manipulado) aspecto de las estadísticas, el dominicano, en los dos niveles, viven felices, unos rodeados de sedas y vinos y los otros con sus ropitas y demás baratijas asiáticas, con su excelente cerveza, pero ambos niveles sufren porque se ha reavivado el temor de que la Nación sucumbe ante la excesiva presencia haitiana y esta vez, distinto a la ocupación de hace dos siglos, lograda a sangre y fuego, ahora es por la agobiante, aunque silente y pasiva penetración de gente sin educación y llena de necesidades, pero que abriga envidia y odio injustificado a los dominicanos en su propia tierra.

Sin embargo, aunque mantengan estados, idiomas, banderas diferentes, terminarán unidos, a nivel de gente por la absoluta necesidad que tiene Haití en, en todos los órdenes, para su supervivencia, del mercado y la infraestructura dominicana.

La capital dominicana tiene las palpitaciones de una gran ciudad y un incomparable sabor caribeño, música y aroma a mar, con su malecón de 12 kilómetros que invita al esparcimiento y a la fiesta permanente, con su bella mar batiente y su brocado de blancas espumas.

En el aspecto político, la tendencia es el voto consciente, sin ideologías cerradas, pero los políticos, en su afán de permanecer ordeñando prebendas, riquezas, parecen ignorar esa nueva realidad. Por ejemplo, más de un 70 por ciento del país politico prefiere que el presidente Danilo Medina rompa su promesa de un solo mandato y modifique de nuevo la Constitución para reelegirse, lo que el mandatario sopesa cuando se esta a un año de las próximas elecciones, mientras el ex presidente Leonel Fernández, señalado por mil dedos como beneficiario de graves actos de corrupción, persiste en su propósito de volver, a los 61 años, en búsqueda de su cuarto período presidencial.

Lo cierto, si permanecen las actuales circunstancias, es que sea Medina o Fernández, todo apunta a que el oficialista. Partido de la Liberación Dominicana (PLD) va a permanecer en el Gobierno, mientras la oposición se mantiene desorganizada.

A pesar de los documentados esquemas de corrupción que se denuncian (como es el caso del senador Félix Bautista) la mayoría de los dominicanos aprecian más las evidentes realizaciones de los gobiernos del PLD que aventurarse con cualquiera de los candidatos de la oposición: sea Miguel Vargas, del legendario Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía o Luis Abinader, ambos del Partido Revolucionario (PRM), un desprendimiento de esa organizacion, producido ia raíz de la derrota del PRD y Mejía en las elecciones del 2012

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