La política puede ser como debe de ser

Francisco Alcántara, estudiante de Derecho, ex-presidente de Juventud Demócrata Institucional. Dirigente Político
Francisco Alcántara, estudiante de Derecho, ex-presidente de Juventud Demócrata Institucional. Dirigente Político

Por Francisco Alcántara

Hacer política es el arte de asumir las causas y necesidades de TODOS y llevar desarrollo y soluciones al COLECTIVO, eso es política…así deberían manejarla los actores políticos, pero no es así, sucede lo contrario. Los que han empañado la política, la con concibe como la oportunidad de enriquecerse a modo personal, y eso es desligarse del objetivo de esta ciencia.

Vocación de servicio, lo elemental, lo no negociable para hacer política, pero cuando personas sin esta cualidad de una manera u otra logran escalar en este escenario, todos pagamos por el alcance de sus bajezas, ambiciones, desorientación y desatención a las necesidades de aquellos por los cuales se vela…o mejor dicho, por los que se debería velar desde la posición política obtenida.

Cuando estos modos de operación política se generalizan, como es el caso de nuestro país sucede lo que sucede; Ni los que ocupan posiciones políticas, ni los que los apoyan movilizan un dedo si no hay un beneficio personal, y el beneficio de todos en esta situación podría empacar maletas e irse al olvido.

Los poquitos frente a las mayorías lucen como nada. Los que si entienden la política como el arte de de la inclusión de todos para el desarrollo, se observan como los atrasados y desfasados políticos que no se “actualizan” al modo perverso de la política enriquecedora de los últimos tiempos. De esos se ríen, son los objetados, pues el modo político actual hace que los adormecidos de esta sociedad vean a estos actores políticos como soñadores, donde sus ilusiones de política real para todos es inexistente.

Menos mal que los que hoy son mayoría algún día fueron minoría, hay que agotar todos los métodos necesarios para mostrar a los desencantados de la política (casi todo el país) que las cosas pueden ser distintas, o que la política puede ser como debe de ser, un ejercicio de dignidad y de importancia para el desarrollo colectivo.

Los daños que causa el ejercicio político sin nobleza, sin sentido de humanidad, sin inclusión de desarrollo para todos tiene sus resultados, muy penosos, catastróficos sería la palabra.

Analicemos…
Datos oficiales y de organismos internacionales reflejan que la economía local no ha parado de crecer desde finales de 2004 tras la crisis bancaria de 2003 hasta la fecha. Cita la posición de Republica Dominicana muy por encima de países de Latino América en lo que a crecimiento ecónomico refiere.

Eso es estupendo pero, un 46% de los dominicanos en zonas rurales vive en la pobreza y alrededor de un 30% de los jóvenes está desempleado.

El manejo desmedido e irresponsable de los actores políticos del país tiene como resultado una deslumbrante desigualdad entre crecimiento económico y reducción de pobreza, tal parece que el crecimiento económico no da cabida a la reducción de la pobreza nacional, y este crecimiento es solo visible en unos pocos mientras los mucho siguen avanzando hacia el retroceso y visualización de una política sucia que fomenta la desigualdad. La República Dominicana está entre los países con mayor pobreza de la región con un 40,7% según el estudio Panorama Social de América Latina desarrollado por la CEPAL.

Todos estos resultados son causa de una política pública mal manejada a priori de intereses particulares.

La oscuridad abre concierto a la luz, tanta oscuridad en la política nos ordena que llego el momento de encenderla, hay que detectar los que la han podrido, identificarlos y penalizarlos en permanencia de tener participación en lo que a políticas publica se trata, ya que, el crecimiento y desarrollo de un país no puede estar en manos de los que quienes no representan mejorías para las mayorías.

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