Declaran culpable dominicano que asesinó de 38 puñaladas a su novia discapacitada

Por Miguel Cruz Tejada

Bismark LithgowNUEVA YORK.- El dominicano Bismark Lithgow, de 26 años de edad, fue declarado culpable por el brutal asesinato de su novia, la también dominicana Francis Angélica Alfonso Pelleranoy, cuyo cadáver metió en un tanque para disolver con ácido sulfúrico.

Un jurado integrado por 12 ciudadanos, no tomó mucho tiempo en llegar al veredicto, y cuya condena podría enviar a la cárcel a Lithgow por más de 50 años o cadena perpetua.

Los fiscales dijeron durante el juicio, que el homicidio de Pellerano, una estudiante especial con discapacidades auditivas y físicas y quien se mudó desde Providence a Nueva York para convivir con el matador, es uno de los crímenes más horrendos y repugnantes de las últimas décadas, relacionado a violencia doméstica.

Un comunicado de la oficina del Fiscal del Distrito de Manhattan, Cyrus R. Vance Junior, dice que Lithgow, fue declarado culpable en la Corte Suprema de Manhattan, por asesinato en segundo grado, único cargo por el que se le juzgó.

El asesinato ocurrió en febrero del 2013, cuando la víctima tenía 19 años de edad.

Lithgow, será sentenciado el próximo primero de abril. “Francis Pellerano fue brutalmente asesinada a manos de este acusado, quien apuñaló la víctima más de 38 veces, antes de meter su cuerpo en un barril y dejarlo en su habitación”, dijo la fiscalía en el comunicado.

“Bismark Lithgow, planeó la muerte de la señora Pellerano y más tarde, trató de disfrazar sus acciones sin mostrar ningún respeto por la vida humana”, añade el fiscal de Manhattan.

El jurado necesitó menos de dos horas para declarar culpable al dominicano. El fiscal agradeció a los miembros del jurado por haber hecho justicia.

Lithgow, mató a Pellerano el 28 de febrero del 2013 en el apartamento que la pareja compartía, situado en la calle 140 Oeste y Séptima Avenida en Harlem.

La abuela del asesino, fue quien encontró el barril con el cadáver de Pellerano y llamó al 911. Cuando la policía llegó a la escena, tres días después del homicidio, hallaron además del cuerpo, una bolsa plástica negra en la que el homicida, había envuelto el cuchillo y toallas cubiertas de sangre que estaban junto al barril.

LA HISTORIA

Lithgow y la víctima, se conocieron a través de facebook, ella vivía en Providence y él luego de un par de citas, la convenció para que viniera a vivir al apartamento de su abuela Elena de la Cruz, en el Alto Manhattan, a lo que ella accedió.

El día del asesinato, Lithgow, que se crió con la abuela, alegó que cuando llegó de su trabajo, encontró a su mujer texteando con otro hombre en el celular.

Comenzó una discusión entre la pareja y él reaccionó acuchillándola múltiples veces y después, trató de esconder el crimen y las evidencias, metiendo el cadáver en el tanque, donde lo disolvió.

Lithgow es sordo y la víctima también lo era, porque lo que creyeron tener algo en común. Ella asistió a una escuela para sordo mudos en Rhode Island y trabajaba en un club deportivo en Manhattan.

En las navidades del 2012, ella vino a conocer personalmente a Lithgow, se enamoró y decidieron mudarse juntos, pero la relación sólo duró un par de meses.

La mujer, que tenía 19 años de edad, decidió irse del apartamento y estaba empacando sus maletas, cuando el asesino llegó y la sorprendió, el 27 de febrero del 2013.

El 3 de marzo, cuatro días después del brutal asesinato, el cadáver de Pellerano fue encontrado dentro del tanque, pero de su cuerpo quedaba poco.

Los fiscales dijeron en la apertura de argumentos, que Lithgow propinó 38 puñaladas a la víctima y mantuvo el tanque en el dormitorio que compartían.

Afsi Khot, el abogado defensor del dominicano argumentó que su cliente estaba mentalmente desequilibrado y en las garras de una perturbación extrema, en el momento del horrendo crimen.

La fiscalía dijo que después de matarla de las 38 puñaladas, «el señor Lithgow, se tomó la molestia de encubrir el crimen y limpió la sangre en el apartamento antes de que su abuela llegara del trabajo».

El fiscal dijo que Lithgow, compró el barril azul antes que la abuela regresara al apartamento y llamó por teléfono a un amigo para que transportara el tanque con la muerta en su carro.

«Envió un correo electrónico a la mejor amiga de Francis Pellerano en Rhode Island, para decirle que la víctima había regresado a la República Dominicana», expuso el fiscal.

«El, esencialmente, cavó su propia tumba y creó una montaña de evidencias que demuestran que planeó matarla. Todo lo hizo, porque estaba celoso y sintiendo que su novia estaba coqueteando con otros hombres en línea», explicó el Ministerio Público.

Indicó que Lithgow, no se atrevía a dormir en su habitación, donde estaba el tanque con la muerta, sino en la sala del apartamento de su abuela.

La mañana siguiente al crimen, Lithgow, fue a una cita médica en compañía de la abuela. El doctor llamó inmediatamente una ambulancia para transportarlo al hospital Saint Luke, por instintos suicidas.

Su abuela, Elena Cruz de 74 años de edad, regresó del hospital al apartamento, se asomó a la habitación de su nieto y vio el tanque de 55 libras y las maletas de la muerta.

La abuela se dijo que eran las maletas de la muchacha y que no se había ido. Llamó a Lilian Rivas, madre de Lithgow, quien corrió al apartamento y descubrió el cadáver dentro del embase.

La policía encontró una bolsa de plástico junto al barril y dentro del tanque, sábanas ensangrentadas, ropas, fundas de almohadas, una cortina de baño y un cuchillo plegable, a cuyos objetos se les tomaron pruebas de ADN que son compatibles con el del Lithgow, así como el de la víctima, según los fiscales.

El juicio fue presidido por la jueza Laura Ward y se designó a cuatro intérpretes de lengua en signos, quienes ayudaron a Lithgow en la comunicación y uno para traducir en español, a la abuela que está testificó en la causa.

Lithgow, perdió la audición a causa de una enfermedad en la República Dominicana, cuando era un niño.

El abogado dijo que Lithgow, había pasado por seis romances fallidos antes de conocer a la víctima y en cada sus reacciones habían sido extremas.

«Se sintió humillado, aplastado, sin valor ni nada», agregó el abogado.

«La evidencia mostrará una personalidad extremadamente perturbada, una personalidad extremadamente peligrosa, eso, se refleja en su expresión», concluyó diciéndole al jurado el abogado de Lithgow.

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