Súper Tucano para la corrupción

Carlos Salcedo
Carlos Salcedo

En 2009 escribí para el “Hoy” un articulo titulado “Súper Tucano contra la corrupción”. Había dicho entonces, sarcásticamente, que con la flotilla que estaba adquiriendo el Gobierno el problema de las drogas prácticamente se resolvería.

En esa ocasión habían llegado dos aviones de una flotilla de ocho que, con la potencia, velocidad y arsenal destructor con que cuentan, arrasarían con todo cuanto oliera a drogas.

Decía que sólo faltaban los radares para terminar de ponerle un traje de amianto al espacio aéreo dominicano, que estaría sellado, para impedir la entrada de drogas al país o para el uso del territorio como tránsito.

Sin restar importancia a la dotación adecuada de los cuerpos de persecución, desde entonces a mí me olía eso a una manipulación espectacular con la que se hacía marketing y con la que se vendía la idea de que todos nuestros problemas se reducían a las drogas.

Decía también que era ilusorio venderle a la población la solución de tan grande mal con los vuelos rasantes, sin solucionar los problemas de base, convirtiéndose ello en una de las técnicas manipulativas empleadas por quienes pretendían desviar la atención de los temas que impiden el desarrollo del país.

Afirmaba que aquí el problema es la estructura corrupta que permea las instituciones publicas y privadas, dejando ver que de alguna manera detrás de todo ello podía cocerse una intención mercurial.

Afirmaba que uno de los grandes males nuestros no es la ausencia de normas, sino la manifiesta violación de las normas; la captura del Estado por parte de políticos y agentes económicos que se unen para cambiar las reglas y regulaciones que favorezcan el interés del corruptor, con los beneficios derivados a favor del corrompido, que no es otra cosa que corrupción administrativa; y el soborno de funcionarios para que hagan el trabajo que por ley deben realizar o para que lo realicen con prontitud indebida.

Con la persecución en Brasil de los vendedores de los Súper Tucano, por haber dado un soborno a un coronel dominicano, a cargo de las operaciones especiales de la Fuerza Aérea Dominicana, puede quedar confirmada mi tesis de entonces.

¡Cuánto hubiera dado por no tener la razón cuando dije que lo que más urge en República Dominicana es el compromiso de los funcionarios públicos para librar una lucha “tucánica” contra la corrupción y que más que blindar los aires dominicanos, lo que estamos necesitando con urgencia es proteger nuestro suelo y afrontar, con visión comprehensiva, los instrumentos políticos, administrativos y legales con que contamos para atacar sincera y enérgicamente la corrupción!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *