Causa revuelo entre dominicanos informe sobre quimicos usan salones belleza

 
A Salones BellezaPor Ramón Mercedes
 
Nueva York.- Ha causado revuelo entre dominicanos, principalmente las mujeres que asisten como clientes y otras que trabajan en cientos de salones de belleza propiedad de criollos (as), ubicados en Manhattan, El Bronx, Brooklyn y Queens, el informe-advertencia de la Defensora Pública de la ciudad, Letitia James, sobre el uso de los quimicos que se utilizan en esos centros diariamente, y el peligro  que representan por la falta de información sobre sus nocivos efectos.
 
Al parecer son muchos los casos de infección que han adquirido los neoyorquinos tras ir a un salón de belleza, que son también de uñas. «Actualmente existen más de dos mil,  y solamente 27 inspectores en toda la ciudad, y los habitantes de La Gran Manzana merecen saber si el salón que visitan es seguro, y los empleados deben saber también que tienen el derecho a ser informados sobre los químicos que están manipulando, y la mejor manera de ser protegido”, dijo James en un comunicado.
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Señaló que el reporte no buscaba penalizar a estos negocios, sino impulsarlos, mediante la educación, a buscar formas de mejorar la protección y condiciones sanitarias.
 
Las mujeres dominicanas están entre las visitantes más frecuentes a los salones de belleza en el mundo, con una frecuencia de visita mínima de una vez por semana.
 
Se recuerda que una peluquera dominicana que trabajaba sin licencia del estado en un salón del Alto Manhattan, en el pasado reciente causó severas quemaduras de tercer grado a una adolescente que fue por primera vez en su vida a un salón para cambiarse el color del pelo, de negro a rubio. La víctima, no identificada por ser menor, estuvo interna por tres semanas en un hospital y fue intervenida dos veces debido a la gravedad de la lesión.
 
Las quemaduras en su cabeza le fueron provocadas por la aplicación del tinte, y la infección casi le afecta el cerebro. Su madre, que también rehusó dar el nombre, explicó que los cirujanos tuvieron que sacarle un pedazo de la piel a la menor para poder hacerle un injerto en el cuero cabelludo.
 
El Departamento de Estado de Nueva York en esa ocasión envió inspectores, quienes revisaron los químicos y los instrumentos de trabajo del salón. «Estamos para proteger a los consumidores», dijo el vicesecretario de estado Marcos Vigil, informando que el caso fue puesto en manos de la fiscalía.

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