RD y el gobierno de la República barataría de Sancho Panza

«-Si una vez lo probáis, Sancho, lameros heis las manos tras el gobierno, por ser dulcísima cosa el mandar y ser obedecido». «-Señor -replicó Sancho-, yo imagino que es bueno mandar, aunque sea un hato de ganado». (Cervantes haciendo un símil entre el podery el deguste de comida en El Quijote)

diputadosPor Juan Pablo Rodríguez Tavárez, Madrid.

Señores: Es manido repetir las actitudes, barbaridades y auto-asignados privilegios y cohechos de los funcionarios. De momento sólo se salva el presidente Danilo Medina por su esfuerzo de sencillez y honestidad. Digo esfuerzo. Sin embargo sigue rodeado de altos cargos, ministros, directores generales, senadores, diputados, síndicos, ediles, empleados públicos, policías, diplomáticos, agentes de tránsito…todos sospechosos de cohecho(pasivo y activo).

Tiene valor tener un Presidente así, y algunos pocos Ministros y Directores Generales que le emulan; El mandatario, por respeto al principio de la separación de poderes, no puede inmiscuirse y estar hostigando a los otros poderes aunque estén corrompidos; pero necesitamos un Estado que totalmente imite esas actitudes de Medina; no una golondrina que no hace verano o reeditando una versión de «la corrupción se detiene en la puerta de mi despacho»; así no se llega a ningún lado por más que veamos los ingentes esfuerzos del Presidente.

«¡Qué tropa, joder, vaya tropa! dijo el conocido político español de la primera mitad del siglo XX, el llamado Conde de Romanones (Álvaro Figueroa Torres), cuando en el Senado no fue apoyado por los suyos en una moción. Lo dejaron solo. En Dominicana también «¡Vaya tropa! No necesitamos toda esa recua antes mencionada que no se acerca, no le llega a los tobillos en honestidad y justicia, ni al gobierno de la República o Ínsula de Barataria regido bajo Las Constituciones del gran Gobernador Sancho Panza, como veremos a continuación:

1.- Señorías del Congreso: atención al primer gran ejemplo y enseñanza del Presidente Panza; sí, atención, ustedes, muchos sin ninguna cultura política, a quienes les gusta relamerse creyéndose seres especiales cuando le llaman, señoría, excelentísimo,señor, jefe, licenciado, doctor…: Sancho Panza cuando ya asumió el cargo de gobernador observa una inscripción conmemorativa de su gobierno y expresa: «Y ¿A quién llaman don Sancho Panza? Pues advertid, hermano, que yo no tengo don, ni en todo mi linaje lo ha habido: Sancho Panza me llaman a secas y Sancho se llamó mi padre, y Sancho mi agüelo, y todos fueron Panza, sin añadiduras de dones ni donas; (…) imagino que en esta ínsula deben haber más dones que piedras(…)que si el gobierno me dura cuatro días, yo escardaré estos dones que, por la muchedumbre(por ser muchos, quiere decir), deben enfadar como los mosquitos». Claro, esta actitud de Sancho Panza es fruto de algunos consejos que le dió Don Quijote ante de asumir su cargo, a saber: «Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que pueda imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quizo igualarse al buey»

2.- Atención señores buitres clientelistas y patrimonialistas: Un comerciante le pidió la mano a Sancho para besársela, él rechazó la lisonja y «mandó que se levantase y dijese lo que quisiese». El comerciante expreso que deseaba que le expidiese una carta de favor para su consuegro (lease en Dominicana carta de recomendación) y además «Señor, que querría que vuesa merced me diese trescientos y seiscientos ducados para ayudar a la dote de mi bachiller». Y al oir esto, ¡vaya enojo el que manifestó Sancho! «!Voto a tal, don patán rústico y mal mirado, que si no os apartais y escondéis de mi presencia que con esta silla os rompa y abra la cabeza! Hideputa bellaco, ¿y a estas horas te vienes a pedirme seiscientos ducados? Y ¿dónde los tengo yo, hediondo? Y ¿por qué te los había de dar aunque los tuviera, socarrón y mentecato? Tu debes ser un socarrón que para tentarme te ha enviado aquí el infierno. Dime, desalmado, aún no ha (hace) día y medio que tengo el gobierno, y ¿ya quieres que tenga seicientos ducados?»

3.- Atención queridos magistrados quisqueyanos: Después de la anterior incomodidad Sancho reflexiona: «Ahora verdaderamente que entiendo que los jueces y gobernadores deben de ser, o han de ser, de bronce, para no sentir las inoportunidades de los negociantes, que a todas horas y tiempos quieren que los escuchen y despachen, atendiendo sólo a sus negocios, venga el que viniere; y si no, lo maldicen y murmuran, y les roen los huesos, y aun le deslindan los linajes»

4.- Señores vanidosos, pequeños burgueses derrochadores del erario público: El gran gobernador Sancho Panza no hacia gastos superfluos ni dilapidaba los bienes del Estado; no gastaba en grandes banquetes por lo que le decía a sus subalternos que no se preocuparan «de darme a comer cosas regaladas ni manjares esquisitos, porque será sacar a mi estómago de sus quicios, acostumbrado a cabra, tocino, cecina, a nabos y a cebollas».

5.- Diputados, funcionarios de ventanilla, policías…: ustedes que viven constantemente pidiendo sobornos para unos servicios que están obligados a ofrecer : «Yo gobernaré esta ínsula sin perdonar derecho ni llevar cohecho y todo el mundo tenga el ojo alerta(…) y si me dan ocasión van a ver maravillas. Mi intención es limpiar esta ínsula de todo género de inmundicia y de gente vagamunda(sic), holgazana y mal entretenida; quiero que sepáis, amigos, que la gente baldía y perezosa es en la república lo mesmo que los zánganos en las colmenas, que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen»

6.- Ministros de la cultura, la educación o del bienestar social: Sancho da consejos en ejemplos prácticos de comprensión para las mujeres y los jóvenes sin represión o adoctrinamiento: A una mujer con cierta queja de una presunta violación les insta a que «el mismo aliento y valor que habeis mostrado en defender esta bolsa(con monedas de plata que el propio Sancho mandó que le quitasen para probarla) lo demostrárades para defender vuestro cuerpo, la fuerza de Hércules no os hicieran fuerza».

Dos jóvenes hermanos son detenidos travestidos; uno, siendo mujer, de hombre; el otro, siendo hombre, de mujer. El caso fue que la hermana se compone con su hermano menor para que le preste ropa masculina y así salir para conocer el mundo, ya que su padre la ha mantenido encerrada sin ver sol, cielo, luna, estrella, ni el pueblo en que nació; quiere presenciar los toros, las comedias, las fiestas del pueblo y así sale disfrazada de hombre y alega que eso «no iba contra el decoro que las doncellas deben guardar». El gran Gobernador, ahora consejero Sancho, despues de oir sus explicaciones sin escandalizarse resuelve: «por cierto, que ésta ha sido una rapacería(niñería), y para contar esta necedad y atrevimiento no era menester tantas largas ni tantas lágrimas y suspiros; que con decir: «Somos fulano y fulana, que nos salimos a espaciar de casa de nuestros padres con esta invención, sólo por curiosidad» se acabara el cuento.» «No se ha perdido nada. Vamos, y dejaremos a vuesas mercedes en casa de su padre y de aquí en adelante no se muestren tan niños.»

7.- Atentos directivos de Industria y Comercio y sus inspectores: Para garantizar la estabilidad de los precios hay que estar encima de los especuladores diariamente, sin sobornos, claro: el propio y emérito Gran Gobernador Panza va directamente a los sitios en los que están sus gobernados: a las plazas, comercios y carnicerías porque «la presencia del gobernador en tales lugares es de mucha importancia porque es el coco(cuco) a los carniceros que entonces igualan los pesos ( quiere decir, no suben los precios) y es espantajo a las placeras, por la misma razón».

«Ayer hallé una tendera que vendía avellanas nuevas y averigüéle que había mezclado con avellanas nuevas otras viejas, vanas y podridas, y sentenciéla que por quince días no entrase a la plaza.»

8.- Escuchen presidentes, secretarios generales, militantes de los partidos que se financian de empresarios que luego sacan su tajada del Estado cuando su apadrinados ganan las elecciones, Sancho está clarísimo: «Hasta ahora no he tocado derecho ni tocado cohecho, no puedo pensar en qué va esto; porque a mi me han dicho que los gobernadores que a esta ínsula suelen venir, antes de entrar en ella, o le han dado o les han prestado los del pueblo muchos dineros, y que ésta es ordinaria usanza en los demás que van a gobiernos

9.- Y…en fin, pueblo dominicano: Esas son las cosas de justicia social impuestas por el Gobernador Sancho, junto con otras que resumidamente son: «Pienso favorecer a los labradores» «Ahora, yo podré poco, o quitaré estas casas de juego, que a mi se me trasluce que son perjudiciales» «y pues el vicio del juego se ha vuelto un ejercicio común, mejor es que se juegue en casas principales que no en la de algún oficial, donde cogen a un desdichado de media noche abajo y lo desuellan vivo.»

«Que cuando la justicia estuviese en duda, me decantase y acogiese la miseriocordia»(…). «Ordenó que no hubiese regatones(los que compraban al por mayor y vendian al por menor) de los bastimentos de la república». «Moderó el precio de todo calzado(…) por parecerle que corría con exorbitancia; puso gravísimas penas a los que cantasen cantares lascivos y descompuestos, ni de noche ni de día». «Ordenó que ningún ciego cantase milagros en coplas si no trujese (trajese) testimonio auténtico de ser verdadero, por parecerle que los que los ciegos cantan son fingidos» «Hizo y creó un alguacil de pobres, no para que lo persiguiese, sino para que lo examinase si lo eran»

Pero mientras ejecutaba medidas del gobierno de la República de Barataria, en alguna ocasión había llegado una carta leída por un secretario en la que se alertaba que su gobierno corría peligro. «Enemigos mios y desa ínsula han de dar un asalto furioso, no sé qué noche; conviene velar y estar alerta.» Además que espias han entrado en el lugar para quitarle la vida , porque temen de su buen gobierno e ingenio.

Claro, tan honesto gobierno no podía durar mucho. Siete dias(recuerda a siete meses) duró el gobierno de Sancho Panza. «Estando la séptima noche de los días de su gobierno en su cama (…) oyó tan gran ruido de campanas y voces, que parecía sino que toda la ínsula se hundía». Los enemigos de la República entraron en ella para hacerla naufragar. Toda una asonada que llevó al gran Gobernador a dejar el gobierno. «Se acabó, se consumió, se deshizo, se fue en sombra y humo el gobierno de Sancho».

Y volvió a la vida normal sin hacerse millonario como suelen diputados y ex-presidentes: «Desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano; quiero decir, que sin blanca entré en este gobierno y sin ella salgo, bien al revés de como suelen salir los gobernadores de otras ínsulas. Soy del linaje de los Panza(…) volvamos a andar por el suelo con pie llano que no me faltarán alpargatas toscas de cuerda». «Nadie me la puede pedir (cuenta); cuanto más que saliendo yo desnudo como salgo, no es menester otra señal para dar a entender que he gobernado como un angel.»

Este episodio de la Ínsula o República gobernada por Sancho Panza lo introdujo Miguel de Cervantes para criticar la ociosidad, holgazanería e improductividad de la aristocracia y los nobles del reino de España. Esto así porque unos duques enterados de las locuras maravillosas del Quijote (y como éste había prometido a su escudero darle una ínsula para gobernar), disponen montar una en el pueblo cercano a sus dominios, utilizando en la farsa a todo la buena gente del pueblo como una propiedad . Dedicaron toda una semana a tan pesada diversión. Evidencia plena de la ociocidad a la que hemos aludido. Es decir, utilizaron mucho tiempo en una broma que El Ingenioso Hidalgo y su cándido escudero Sancho creen real.

Cuanto querriamos que también fuera una broma lo que está pasando en nuestra República Dominicana, que si la llamaramos Barataria no estariamos siendo justo y ofenderiamos el modelo de gobierno-Panza; cuánto querriamos que también fuera una broma; que fuera una farsa orquestada, en parte, por el correspondiente Duque Vincho y otros representantes de la oligarquía dominicana; cuanto querriamos que fuese un sainete y llegue a su fin. Pero me temo que no va a ser posible. No es una broma escenificada; ni un sueño ni una pesadilla, porque si así fuera podriamos despertar y deshacerla o abandonar la sala del teatro.

*Juan Pablo Rodríguez Tavárez es profesor dominicano residente en Madrid.

 

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