Del juego a asesino

Juan M. Valdez Frías
Juan M. Valdez Frías

Por Juan M. Valdez Frías

El mundo está tan globalizado, tan generalmente en crisis, que nos hemos acostumbrados, con todo y sentir pánico y alarmarnos, a los eventos de salvajismo y criminalidad. Estos, y dándonos cuenta, pero pasándolo por alto, que cada vez más los jóvenes son los protagonistas de las matanzas más crueles ocurridas en los últimos años.

No es un evento exclusivo de la sociedad del bajo mundo, como se le adjudican los peores males. Tampoco de países subdesarrollados ni de clases bajas; muchos de estos eventos han sucedo en países de primer orden, desarrollados y han sido cometidos por jóvenes con un alto nivel económico, con acceso a potentes armas de fuegos y a las tecnologías más avanzadas.

Desde hace mucho tiempo, especialistas en conducta humana han estudiado, debatido, cómo los medios de comunicación, incluyendo ahora las redes sociales, y los juegos de alto contenido de violencia, influyen en la mente humana. No se ponen de acuerdo; Si cabe destacar, y ésto no tiene un fundamento de estudio y análisis científico, pero si una centrada observación, que los crimines sucedidos en los últimos años en las escuelas de Los Estados Unidos, han sido cometidos por jóvenes con un hábito inusual de juegos violentos. Jóvenes con serios problemas de conducta, y de rechazo a los demás: conducta propia del mundo fantasioso y adictivo que producen estos juegos.

En el 1999 en Litlelon, Colorado( Eric Herris de 18 años, mató a 13 personas.
El 10 de enero de, 2002, en Tucson, Arizona, un joven de 16 años mata a tres personas

El 21 de marzo de ,2005 en Red Lake, Mineseta, un adolescente asesina 7
El 27 de febrero de, 2012 un joven de 17 años, en una escuela de Ohio asesina a tres.

Claudio Nasco, comunicador de origen venezolano, fue asesinado en la República Dominicana por tres jóvenes de 18, 19, 20 años.

La estadística de asesinados de la policía de Puerto Rico la liderean jóvenes entre las edades de 16 a 25 años, también ellos ocupan un alto número entre los criminales.

Nos cabe entonces preguntar, De dónde le nace a estos jóvenes las ansias de matar y con tan normal naturalidad?

A qué medio, si alguno, a lo que están expuestos le inculca el rechazo y odio por los demás?

Tiene la política paternalista de los gobiernos la culpa de esto?

Estamos los padres haciendo bien nuestro trabajo?

O el mundo acelerado en cual vamos a las derivas influye en nuestro nivel percepción?

Tal vez no hallemos respuestas satisfactorias a estas preguntas, pero si podemos hallar, cada cual desde su punto de responsabilidad en la familia, el grado de compromiso que se ha puesto en la crianza de nuestros hijos. Qué tan responsables hemos sido en la supervisión, en la enseñanza de valores? Cuál ha sido la imagen que le hemos dado de nosotros a copiar? Cada cual tendrá su respuesta en su conciencia.

*El autor tiene un bachillerato en Administración de Empresas de la universidad de Sagrado Corazón

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