Muchos dominicanos aún inadaptados en Puerto Rico

Dominga Valdez, periodista reside en Puerto Rico
Dominga Valdez, periodista reside en Puerto Rico

Por Dominga Valdez

Cuando recorro calles, avenidas, urbanizaciones y sectores marginados de Puerto Rico, donde se concentra una gran mayoría de dominicanos en ésta isla del encanto donde elegí para vivir, escucho las mismas quejas de los puertorriqueños: «Esos dominicanos son unos inadaptados, escandalosos, invasores – pero me alegra escuchar la frase- “también muy trabajadores».

Muchos boricuas se quejan que hablamos fuerte, que somos gritones, desconsiderados con los vecinos al poner esas bachatas a tan alto volumen todos los días del mundo, no importa la hora, a sabiendas que la policía llega a los hogares y les pide «Baje esa música, usted está alterando la paz».

Viven en urbanizaciones y los fundadores tienen que vender sus casas por las muchas fiestas, reuniones, cherchas, cumpleaños, bodas por negocios, asopaos, empaguetadas, cangrejadas, bautizos hasta de muñecas, transmisión de juegos de béisbol, y cuando hay boxeo, ni hablar, no se duerme.

Honestamente es una situación muy penosa que nos arropa de vergüenza, principalmente a esos que estamos por la ley y en regla. Es muy preocupante porque existe aquí en Puerto Rico una comunidad también, muy considerada, que sabe que estamos en casa ajena; hay una comunidad que lleva años conviviendo con nuestro hermanos boricuas, respetando su manera de pensar, su espacio, su lenguaje, sus gentes.

No niego que me molesta cuando hablan mal de mis compatriotas, ellos saben que no me gusta, pero tiran sus comentarios y yo me tengo que quedar muda, porque realmente tienen sus razones, nuestros coterráneos abusan, se pasan en realidad, con un pueblo que nos abrió y sigue albergando a los que llegan por avión o yola, nos abren cada segundo las puertas de una isla solidaria, en momentos de catástrofe abusan de todo, además irrespetan cuando se toman sus tragos, quieren hasta pelear y tocar mujeres casadas. Ya he visto varios problemas por esa causa.

No quieren pagar los servicios básicos como agua y luz, pero no duermen sin aire acondicionado, pelean en las agencias a la hora de pagar esas facturas, que saben que consumieron, pero son servicios que no fallan como en nuestra República Dominicana. Aquí realmente pagas por lo que no recibes.

Pretenden pegarse y robarse la luz cuando saben a cabalidad, que aquí eso es ilegal, guían sin licencias, borrachos, a veces con los marbetes vencidos, golpean a sus mujeres, a sus niños, eso es muy peligroso, porque pueden perder la custodia del menor e ir presos.

Son tantas las cosas, fuera de lugar, que realizan, que realmente, hay que decirlas, con honestidad, sin tapar el sol, con un dedo, tengo que escribirlas con puntos y comas, en arroz y habichuelas, en blanco y negro, sin apasionamientos, porque «señores, lo mucho cansa».

Esos grupos de paisanos, son los que nos tienen desacreditados, ante muchos ojos, esos irracionales e irresponsables, sin la más mínima consideración en un país, donde casi no cabemos, por la gran población de quisqueyanos existentes por doquier, donde en cada rincón se encuentran familia completas queriéndose adueñar de una tierra que no les pertenece, logrando, que por ese grupito, nos metan a todos en el mismo encasillado, esos mismos indeseables, son los que cada instante, nos llevan a demostrarles a los que nos atacan, que existen dominicanos serios, honestos, respetuosos, trabajadores, dominicanos que hacemos vida activa, sin dañar a nadie, conociendo nuestros derechos y respetando los ajenos, porque no todos los quisqueyanos residentes en Borinquen, somos aves del mismo nido, ni todos poseemos las mismas costumbres, no todos somos, harina del mismo costal, no todos perturbamos la paz, ni todos somos iguales, aunque tengamos el mismo sello de «Dominicanos «.

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