Mujer, Vientre de Nochebuena

Mileyma Izquierdo, estudiante de termino en Administración de Empresas y miembro de ProJuventud a nivel nacional.
Mileyma Izquierdo, estudiante de termino en Administración de Empresas y miembro de ProJuventud a nivel nacional.

Decía el salmista: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Su estima sobrepasa a la de las piedras preciosas”.

Independientemente de cualquier juicio que se levante en contra, ya sea machista o feminista la mujer como ser es creación divina, buena e incondicional, cuando ama es intensa, en todo se entrega con pasión, su vida está llena de renuncia y sacrificio porque como hija, hermana, amiga, esposa y madre es trabajadora incansable y todo lo da; esta es nuestra naturaleza fértil.

Las mujeres hacemos camino a nuestro andar, dejamos las huellas y velamos el paso de los que vienen detrás. Pero, ¿a qué viene todo esto? En República Dominicana, para este año 2013 se elevaron alarmantemente las tasas de adolescentes embarazadas y feminicidios, noticias que fueron el pan nuestro de cada día, y el denominador común: la mujer dominicana, condición espantosa que lamentablemente ocurre en todos los lugares del planeta en mayor o menor magnitud.

El Rey Salomón comprendía en su sabiduría que quien no conoce de algo ignora su valor, y por ende, no lo ama e indiscutiblemente no se puede amar lo desconocido; me explico: Si le mostramos un diamante, a alguien que no posee ningún conocimiento acabado acerca de piedras preciosas, junto a una piedra común y corriente que únicamente irradie mucha luz y brillo, ciertamente éste no notaría la diferencia; esto es exactamente lo que sucede con nuestras féminas, con nuestras mujeres virtuosas.

“Fácilmente nos dejamos engañar por aquellos que amamos.” ―Molière

Citamos a Molière y al Rey Salomón con la intensión de encontrar una razón que nos sirva de norte, que nos ayude a entender la nomenclatura de tanto mal; mujeres maltratadas, perseguidas, acosadas, marginadas, excluidas, mujeres asesinadas por sus maridos, niñas embarazadas, violadas por sus progenitores, parientes y allegados a la familia o por alguien que le suple alguna necesidad económica o de afecto.

Sin embargo, en vísperas de Nochebuena y Navidad, las mujeres de todas partes del mundo, olvidan sus penas y engavetan sus desgracias, se las ingenian para reunir a toda la familia en una mesa común compartiendo el mismo sentimiento y el deseo soberano de parir felicidad y así gozarse en el reencuentro de sus seres queridos.

 

 

Modus operandi de nuestras venus: Toda mujer en su “made in” viene con tradiciones y costumbres incluidas. Existen semejanzas en las culturas por ejemplo: Es común que féminas compren sus outfits con anterioridad, otras suelen hacerlo el mismo día festivo, pero a todas a finales del año que va corriendo, les surge la misma pregunta: ¿Qué me pondré para Navidad? ¿Sabían ustedes que es popular entre las argentinas el regalo y uso de ropa interior color rosa?

Mujeres hogareñas de países tradicionales tienen por uso y costumbre elaborar con sus propias manos la cena de Navidad, estas suelen pasar toda la mañana y parte de la tarde del día 24 y 31 de diciembre dentro de la cocina preparando con dulzura y esmero los alimentos que compartirán en Nochebuena y Año Nuevo. Las dominicanas hacemos largas filas en los supermercados, eternos turnos en los salones de belleza, hemos  aguantado lo inaguantable y hasta nos cambiamos el “look” para impresionar, y así muchas de nuestras hermanas latinas. Cuando llega la noche estamos perfectas, vestidas de gala y fiesta, nos sentamos en la mesa a recibir las buenas y santas de Dios.

No importa si es de igual o distinta nacionalidad, recordemos que cada mujer es diferente, actúa, piensa y siente distinto. Pero tú, mujer ¡tienes vientre de Nochebuena!

 

 

Mileyma Izquierdo Q.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *