Palpitar del Consulado Dominicano en Madrid

Por Juan Pablo Rodríguez Tavarez
Juan Pablo Rodríguez Tavárez es profesor dominicano residente en Madrid

Por Juan Pablo Rodríguez Tavárez

Madrid.

1. En los primeros años de la década de 1990, y parecerá exageración, el Consulado dominicano en Madrid era «un chiringuito», una especie de puesto de buhonero de cualquier calle, donde campaba el descontrol total, el abuso por los altos precios de los servicios(un pasaporte costaba 19,000 pesetas, cuando en otras delegaciones latinoamericanas era de 11,000), la opacidad y prácticas sospechosas en la administración consular, los métodos artesanales y toscos; nula preocupación por los intereses de los inmigrantes dominicanos que se sentían desamparados; pasividad ante los abusos de los organismos del Estado español (policiales y de inmigración) para con los ciudadanos dominicanos; ningun interés por celebrar fiestas importantes del pueblo como la Independencia, La Restauracion o la Virgen de la Altagracia; en resumen, si defender y amparar a sus ciudadanos en el extranjero es el fin de una delegación consular, la nuestra era la mayor antítesis de eso.

Fueron muy famosos los desencuentros y enfrentamientos de las asociaciones de dominicanos, los partidos y el periódico Areíto con Doña Emilia de la Mota quien fungía como Consejera Encargada de Asuntos Consulares de RD en Madrid.

2. Luego, sin exageración ni partidismo, la verdad hay que decirla. Fue a partir del nombramiento de Marcos Cross cuando el Consulado en Madrid se modernizó extraordinariamente lo que tambien repercutió en los demas consulados. Por primera vez se hizo caso a los reclamos de los dominicanos: se bajaron los precios hasta un 50%, se implementaron las ayudas a en momentos dificiles, luego se institucionalizo como Plan de Ayuda Mutua; se fomentaron y auxiliaron esconómicamente las actividades de nuestro deporte mayoritario, asociaciones culturales y celebraciones de nuestra Fiesta Patria.

Por primera vez nos sentimos radiantes al ver como año tras años se hizo costumbre el Desfile de Carnaval y 27 de Febrero, y la alegria de sentir de nuevo en la calle Bravo Murillo del sector Cuatro Caminos, los simbolos patrios, cientos de banderas tricolor, el ga-ga, el roba-la gallina, los diablo cojuelos, los bailes folklóricos, el batton-ballet y porque no, tambien dentro de la pluralidad, un pequeño séquito de gays con su carroza. El anterior cónsul, Frank Bencosme, no lo organizó este año y se dejó llevar-un error- por el miedo a los grupitos de las bandas latinas que armaron en 2012 un incidente violento entre ellos. Nos parece que deben prevenir solicitando más agente policiales, no suspender tan significativa actividad.

3.Al ser elegido Danilo Medina presidente de la República Dominicana, muchos columnistas en este mismo medio, escribían acerca de los consulados y los cambios que esperaban, sin especificar cuáles. La cantinela era que se había perdido un año para hacer el trabajo que diera un nuevo papel al servicio consular y diplomático, igual sin especificar qué nuevo papel o en qué consistía el trabajo que se necesitaba. Claro, luego entendí lo que antes no entendía: Se decía en las plazas y ambientes criollos que «Danilo ha dejado a la misma gente que puso Leonel».

Era una procupación de pura alternancia. Clara preocupación por relevar a los del anterior gobierno, como si fuesen de otro partido, siendo que son del mismo. En esto no me refiero a los altos cargos que es normal que se roten según las políticas de los presidentes pero ¿los empleados? ¿Gente del partido quiere arrasar con gente del partido? No es esa la organización de Juan Bosch. Vemos como se dilucidan aspectos de tendencias en los que cada uno trata al otro como enemigos al que hay que noquear, como rivales se acusan de mafiosos y ladrones.(Y aclaro que no estoy urgando ni descubriendo nada nuevo en asuntos internos de ese partido, porque como se ve, ya sus asuntos internos lo dilucidan ellos mismos en los medios periodísticos públicos, rompiendo lo que fué la disciplina ejemplar del otrora partido de Juan Bosch).

4. Fuera de los intereses de tendencias dentro del partido en el gobierno del Estado dominicano,en realidad parece que hay que retomar cambios de nuevo en el Consulado. Parece que los obtenidos se ha relajado de nuevo en algunos aspectos. La modernización obtenida está ahí conviviendo con lacras. Hay ciertos comportamientos que «enferman» nada mas entrar en el Consulado y recuerdan la usanza llevada a cabo en el terrirorio insular dominicano. Te recuerdan al guacalito, esa especie de plaza del templo de Jerusalen ocupada por mercaderes de toda laya. Personas paseando en los pasillos sin ninguna función. Cerca de 30 empleados mas cuatro vice-cónsules que al parecer no son útiles para agilizar los procedimientos, ya que se mantiene esa famosa calma, lentitud, la misma parsimonía tradicional de los empleados públicos insulares; al parecer creen que nos están haciendo un favor.

Te dan un paseo por 4 o 5 funcionarios averiguando qué hacer para emitirte un sencillo documento: Ahí no se si son ineptos o se lo hacen con el fin de arrastrarnos a agilizar el proceso incentivandoles con alguna prebenda… No se… Hay que decir que los inmigrantes estamos acostumbrados a la agilidad y eficiencia en ventanilla de los funcionarios españoles: uno sólo te resuelve y demuestra dominar el protocolo. Por eso irrita tanto este comportamiento en el Consulado. Por falta de información precisa las fotos para documentos que aportas muchas veces no son aceptadas , cuando en las oficinas del Estado Español, el unico requisito con vista a Tarjeta de Residencia,DNI o Pasaporte, es que la foto que traigas tenga determinado formato y textura sin brillo. Una señora que tenía que sacar el pasaporte a sus tres hijos protestaba cabreada por tener que volver a pagar por las fotos. Hay una persona en el Consulado que te la hace. ¿Un «negocito» más?

5. La política en nuestro pais sigue siendo clientelista. Salvo contadas excepciones, los políticos no se rigen por la ética. No se niega que cierto clientelismo se practica en mayor o menor intesidad en todos los paises mas desarrollados con democracias firmes, pero en el nuestro ya es un problema estructural.

Hace mas de 10 años que soy amigo de un militante del PLD que hasta ahora ha llevado la política con cierta ética. Todos estos años no se ha querido cobijar a la sombra de los seguidores de Leonel Fernández por considerar que estos, representados por Marcos Cross en Europa, son corrompidos como su máximo lider el ex-presidente de la República que dejó un agujero fiscal de 280 millones de pesos. El amigo referido, del que me guardo el nombre, ahora con el nombramiento del nuevo cónsul señor Juan Cuevas Feliz , va a ser integrado en el Consulado. Me expresó que le ofrecían un puesto muy relacionado con los manejos monetarios , puesto que el deseaba evadir, por el riego que entrañaba. Seguramente a esta altura lo habra aceptado, pero… ¿ teme mi amigo meter la mano o que le monten un lío los demás?

Creo en la segunda opción y, porque es una persona sin experiencia institucional, ya le dije ¡Cuídate! Sí, puede cogerle el ritmo a la administración consular, pero su debilidad estriba en que hay gente sempiterna que conocen las intríngulis, tejemanejes profundos y escamoteos administrativos. Sin quererlo, a él, que quiere mantener y actuar con la mejor etica política, esos personajes sempiternos pueden «montarle tremendo pollo», como se dice por aquí. ¡Qué la Virgen de la Altagracia lo proteja y ampare!

6. Asi que… si quieren hacer cambios, esas «cositas» para empezar. El problema es que los militantes creen que esto en Madrid es Santo Domingo donde pueden colocar miles de empleados y/o «botellas», por lo que «los cambios» consulares muchas veces se diluyen en las luchas por la alternancia, las remociones y nuevas colocaciones de puestos. La gente confía en que la humildad y sencillez con la que se ha portado el nuevo Cónsul, como la de Danilo Medina, de verdad realice cambios. ¡Ojalá!

*Juan Pablo Rodríguez Tavárez es profesor dominicano residente en Madrid

 

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