Mes de la familia en República Dominicana

(Recuerdos de mi infancia)

Julia Angélica Maríñez Báez
Julia Angélica Maríñez Báez

Por: Julia Angélica Maríñez Báez

Un nuevo día de este mes de Noviembre, una semana que llega a su ocaso, un mes que se convierte en otoño y, con él, van llegando a nuestras mentes hermosas reminiscencias de nuestra vida familiar, adentrándonos de lleno en el Mes de la Familia, mes al que todavía le quedan días para evocar hermosos recuerdos y hacer con ellos nuevos y mejores espacios dignos de acordar.

Mientras eso pasa, voy recordando esos lindos momentos que añoro de mi niñez, que de seguro también serán familiares para ustedes, como el olor a tierra mojada de café cuando llovía, a verde recién parido cuando las plantas empezaban a coquetear con el sol, a ese rico e inolvidable aroma de mi abuela mientras nos levantábamos acariciando un nuevo día y me pegaba a su falda en busca de sus cálidos abrazos y sus besos que hicieron que vida fuese una maravilla; el olor a dulce de leche y coco tierno recién bajado del fogón, el maroteo en la regola en mi macuto, el paseo en burro al conuco, el olor a la ropa nueva que íbamos a usar en Diciembre, el retumbar de una tambora al entrar a una iglesia, al igual que retumbaba mi nombre en mis adentros cuando me llamaban la atención por alguna de mis travesuras; el corto o largo camino hacia la escuela, el murmullo del recreo y la felicidad de partir hacia el hogar y, al llegar, ¡mmm!, tiernos abrazos que se confundían con besos de mi papito mientras bailábamos una melodía que nos inventamos y la hicimos nuestra y a esa rica comida calentita que mami dulcemente nos tenía preparada.

Luego, a estudiar, a jugar y a compartir con los amigos y familiares; a merendar, cenar, a jugar a “Ambos a dos”, “Arroz con leche”, “El loco” o a “El topao”, mientras la famosa ausencia de la energía eléctrica nos unía, por fuerza, mucho más en familia y, de cuando en vez, ella también nos permitía ver películas y series agrupaditos, multifamiliarmente, porque en mis tiempos sólo había un televisor.

Más tarde, a orar. Nuestros padres nos arropaban, acunaban y añoñaban para entregarnos a los brazos de Morfeo y experimentar un plácido sueño o una que otra pesadilla que nos hacía despertar en medio de la noche que hacía florecer nuestra basta imaginación y trasformaba un simple cordel en un látigo justiciero.

Cuántos momentos dignos de rememorar. Pero pasó el otoño, luego el invierno y llegó la primavera con la juventud y el verano de la adultez. Y ahora pienso que fui una privilegiada por esos hermosos momentos, porque son tantos los más que no tuvieron ni siquiera algo similar a mi vida cuando fui niña, ni un resguardo familiar físico y, mucho menos, tuvieron un apoyo moral y emocional de la cuna familiar que sólo se logra con la madurez personal de nuestros padres y con el amor que éstos nos profesan.

Por todo ello es  que en este Mes de la Familia en República Dominicana, les invito a gozar de la grandiosidad y el privilegio que es el poseer una vida familiar, de la magia de poder dar a tus hijos los mejores e inolvidables recuerdos de la plenitud en familia, del olor de papi, de los besos de mami, de las riñas y reconciliaciones de los hermanos y de la gran oportunidad de procrear con tu amor una familia sana, armoniosa y placentera, donde debemos proponernos a todo costo desvirtualizarla** y humanizarla más, para que podamos imprimir en nuestros hijos más el Ser y menos el Hacer por hacer sin pensar ni valorarse a ellos mismos y a los demás, lo cual puede ser posible única y exclusivamente con nuestro ejemplo de vida y con el valor de afrontar la realidad del momento que nos ha

La Romana, República Dominicana

Noviembre 15 de 2013

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*El mes de noviembre en República Dominicanas fue declarado Mes de la Familia, mediante el Decreto No. 1656, del 29 de octubre de 1971, a iniciativa del Movimiento Familiar Cristiano a fin de fortalecer los valores familiares.

**Liberarla de esa trampa que es el mundo virtual.

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