Pasan por Puerto Rico sin pena ni gloria

Wilfrido VargasPor Orlando Ramírez/photonews.do 

San Juan, Puerto Rico. En este 2013 que casi culmina, son muchos los artistas dominicanos que han visitado Puerto Rico, principalmente, los de la nueva generación. La mayoría vienen a la Isla del Encanto vienen a presentarse en un lugar determinado y, terminado su compromiso, no se sabe absolutamente nada sobre su carrera.

Puerto Rico sigue siendo una plaza importante, no solo para venir a actuar sino también para tener una proyección internacional. Cómo es posible que cantantes y grupos donde su música suena en las establecimientos de la comunidad dominicana –resturantes, canales de televisión o bares– que trascienden, además en el gusto de los puertorriqueños, sean apáticos a darle continuidad a su trabajo en esta plaza.

Son artistas con una fuerte influencia en grupos que son integrados por jóvenes puertorriqueños, los denominados “secuencia” y hasta las orquestas regulares que cantan un repertorio sustentado en covers de bachatas y merengues popularizados por los grupos dominicanos.

Orlando Ramirez Con Hector Acosta sacando un poco de su tiempo para compartir con algunos medios de la comumidad, lo que otros artistas y personalidades de nuestro país no hacen
Orlando Ramirez Con Hector Acosta sacando un poco de su tiempo para compartir con algunos medios de la comumidad, lo que otros artistas y personalidades de nuestro país no hacen

Es tanto el poco interés, que cuando llegan a Puerto Rico agotan un media tours por los medios nacionalesy no se preocupan en saber si aquí hay dominicanos que trabajan en medios de comuniación. La culpa no es solo de ellos, es de quienes producen que se hacen los desentendidos y entienden que llevándolos a estaciones de radio que toque bachata y merengue en FM no necesitan a más nadie.

No es la primera que vez que tratamos este tema, pero al ver que el pasado sábado en la fiesta pública que tenía a Wilfirdo Vargas como atracción, señalamos que el merenguero fue contratado para una fiesta gala de una institución benéfica que se celebró el pasado  viernes. Hay quienes atribuyen la poca asistencia al show a que no hubo tiempo para promocionarla, a pesar de salir en periódicos y estaciones de radio, el evento se catalogó como un rotundo fracaso. Wilfrido no tiene la culpa.

En este 2013 han visitado a Puerto Rico para participar en fiestas públicas desde Sexappel, Alex Matos, David Kada, en salsa; del género urbano del dembow cantaron en estos escenarios Secreto, Black Jonas Point, Chimbala, Milka, La Nueva Escuela y La Delfy. De otros géneros, El Varón de la Bachata y Krysspy, entre otros, que pasaron por la isla sin pena ni gloria.

Apelando al título del famoso merengue popularizado por Wilfrido Vargas que dice: “Wilfrido dame un consejo”, les digo Wilfrido dales un consejo a nuestros artistas para que le pongan más atención a Puerto Rico y que busquen a sus compatriotas que ejercen en los medios de comunicación en esta plaza.

No todo el mundo tiene la suerte que tuvo la película Sanky Panky, cuya primera parte nunca la presentaron en el cine aquí, se vio a través de copias pirateadas y después por la modalidad del alquiler en los videos, pero en el trancurso de los 7 años hasta el estreno de su segunda parte, Fausto Mata y Tony Pacual no perdieron ese contacto con la isla y todos conocen el éxito que supuso el estreno de su secuela.

Pero tenemos la excepción. Se trata de Héctor Acosta, uno que no se pierde y hace la diferencia cuando viene a Puerto Rico aunque sea para una fiesta privada y no deja de ponerse en contacto con su gente, saludar y sacar tiempo para compartir con la gente. Coincidencialmente, mientras escribíamos este post, nos dejaba un mensaje en el teléfono y lo pudimos ver antes de partir de Puerto Rico y hasta tuvo la gentiliza de grabar una promoción de Navidad para nuestro programa de radio.

De seguir haciendo lo que hacen muchos de nuestros artistas, que solo se preocupan más en ganar su dinero y no dar seguimiento al trabajo realizado en Borinquen, seguirán pasando por aquí sin pena ni gloria.

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