¿De quién es este país?

Candida Figuereo, periodista
Candida Figuereo, periodista

Por  Cándida Figuereo

Los dominicanos, todos, somos el país conocido en el mundo por la amabilidad con los foráneos y la sonrisa contagiosa que atrapa a no pocos a quedarse en esta zona privilegiada de Dios o a visitarla con frecuencia por su calidez.

Como el país es de todos cada dominicano está obligado, de manera conjunta o individual, a esforzarse para que la impresión que se tenga de esta nación sea siempre positiva para nosotros y para los visitantes.

La primera impresión que se tiene de un país es la que está a la vista: Como luce, su pulcritud y la amabilidad de su gente. Es un símil del vestuario que cada día usamos para estar bien presentados. No tiene que ser un traje nuevo, sino que esté limpio, bien planchado y los zapatos lustrados.

Esa primera impresión comienza con la higiene de nuestras ciudades y cada uno tiene una cuota de responsabilidad expresada en que prevalezca la limpieza en el lado que nos toca….pero ¿Y los Ayuntamientos? Esta es otra parte que tiene su propio berenjenal y no es la que aludo, sino a la mía y la tuya.

Abundan los ciudadanos que siempre tienen el frente de su vivienda limpiecito porque están conscientes de que la suciedad delata como es quien vive en ese hogar o negocio. Además la higiene aleja las plagas transmisoras de enfermedades.

Sin embargo a otros tantos nativos les da «tres pitos» la cochinada de que el frente de su vivienda esté inundado de basura. Otros la desparraman por dondequiera con una naturalidad espantosa.

Estos últimos extreman su alboroto los fines de semana en distintos sectores con un especial de basura debido al CBB (se bebe) de fin de semana que acentúa la ingestión de bebidas y abarrotan aceras y calles sin el menor remordimiento. El asunto no es la bebida, sino que tengan conciencia de no ensuciar.

Es probable que se necesite enfatizar la educación ciudadana en el sentido de que recuerden echar vasos y otros desperdicios en fundas o envases de modo que no estén desparramados, sin que sea necesario reeditar el slogan «No tires basura, no seas un cerdo» que dio sus fruto en la sindicatura de la capital 1990-94.

Ahora bien, siempre hay luces en el camino y entre esos destellos de ejemplos de limpieza hay que ciudad de Baní, provincia Peravia.

Ya se ha dicho que diariamente se generan 7,200 toneladas de basura que van a parar a 368 vertederos de cielo abierto, aunque el que más se alude es Duquesa donde llegan los desperdicios del Distrito Nacional y los municipios de Santo Domingo Este, Oeste, Norte, Pedro Brand y Los Alcarrizos.

Se estima que nuestra población es de 10.3 millones, aunque el último censo cita una cifra inferior. De ahí que lo ideal es que a la responsabilidad y el crecimiento poblacional vayan a la par para el bienestar de todos. Así, quizás, se pueda compartir el sitial que ocupan los 10 países considerados los más limpios del mundo, a saber: Islandia, Suiza, Costa Rica, Suecia, Noruega, Mauricio, Francia, Austria, Cuba y Colombia.

La República Dominicana puede ocupar el puesto número uno con un poco de esfuerzo en las aristas que toca a cada quien. En el caso de los ciudadanos no tirando desperdicios en las calles y manteniendo limpio el frente de hogares o negocios. Otra parte es de los ayuntamientos.

Quizás valga la pena apostar a que con educación ciudadana permanente, sin necesidad de aplicar sanciones, nos acostumbremos a no ensuciar las ciudades de este país que es de todos.

 

 

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