El valor del usuario

Candida Figuereo, periodista
Candida Figuereo, periodista

Por Cándida Figuereo

El usuario que paga por servicios y productos merece atención oportuna y de calidad porque contribuye al sostenimiento de la empresa, al margen del nombre de la institución y el rubro a que se dedique. Sin este beneficiario ninguna empresa pequeña o grande puede caminar.

Es frecuente que la atención dilatada de lugar a que la empresa no marche adecuadamente, aunque ésta crea que está bomba. Sin darse cuenta va creando una estela de humo que silenciosamente la va intoxicando.

La mejor forma de que quien dirige la empresa se de cuenta  de la marcha del negocio es colocándose en la posición del usuario que presenta una dificultad y aspira a una rápida solución. Si asume este último lugar es probable que el jefe de ese negocio se infarte, pero al mismo tiempo le permitiría buscar soluciones.

Por ejemplo, señor jefe de la empresa, asuma que se trata de un negocio de línea telefónica fija y de Internet. Busque a alguien con este problema y dígale que le permita hacer las gestiones para solucionarlo, utilizando por supuesto  las generales de este «don nadie,» como le dicen equívocamente al que no tiene oro ni plata aunque le sobre la dignidad.

Jefe, no se le ocurra utilizar su nombre y mucho menos que reconozcan su voz para que puedas comprobar la efectividad por experiencia propia. Llame usando el nombre de ese «infeliz» y quizás con la ayuda de  Mandrake el mago tendría mejor suerte.

Cuanto usted llame será atendido por un servicio automático, donde le pedirán su número de teléfono y de su Cédula de Identidad, al tiempo que le indicará que en 72 horas se resolverá el caso del teléfono e Internet fuera de servicios.

Por favor, siéntese a esperar o salga de viaje durante una semana para que no le vaya a dar un infarto, ya que esas horas se duplicarán.

!Ah!, espere lo siguiente. A los seis días llegarán los dos técnicos que van a resolver el problema, estos darán un vistazo y tras la  pesquisa dirán que el asunto no es de su competencia, sino de quienes trabajan en el cableado.

Ante la situación anterior, señor jefe, usted en nombre del «infeliz» llama nueva vez a la empresa a las 9:30 de la mañana y pide que  por favor le comuniquen  con un supervisor, a lo que le contestarán que se están desayunando.

Lo anterior indica que una empresa que se maneja con tanta «presteza» es vista con agrado por el 100% de los usuarios. A los supervisores, con tanto trabajo que no pueden desayudar en su casa, deben compensarlos enviándolos a Marte para que den cátedras allí de lo que es trabajar con el buche lleno.

En fin, jefe, esa sugerencia de hacer el papel de un infeliz es para que vea que a ambos le  asisten con igual rapidez. Total, estos servicios puntuales hay que dejarlos descansar aunque como quiera hay que pagarlos. Además los usuarios seguirán siendo «usuarios» hasta que comprendan el valor de su rol.

 

 

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