Jefe policía NY admite se desperdició investigación asesinato padre actriz dominicana

 La actriz dominicana Joselyn Martínez, su padre José Martínez y el asesino Justo Santos. El comisionado del NYPD admitió que la uniformada desperdició la investigación
La actriz dominicana Joselyn Martínez, su padre José Martínez y el asesino Justo Santos. El comisionado del NYPD admitió que la uniformada desperdició la investigación

NUEVA YORK._ El Comisionado del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), Raymond Kelly admitió ayer martes que la uniformada desperdició una gran oportunidad en la investigación del asesinato del empresario dominicano José Martínez hace 26 años.

Martínez, quien era propietario de un restaurante en la avenida Dickman del Alto Manhattan, fue ultimado a balazos por Justo Santos (entonces de 16 años de edad) en medio de una discusión por faltarle el respeto a la esposa de la víctima.

La actriz Joselyn Martínez, hija del occiso, buscó al asesino por décadas hasta que a través de varias redes sociales y buscadores en la internet logró ubicarlo y dar la información a detectives de homicidios del cuartel 34.

«La aplaudimos a ella, es admirable lo que hizo. Obviamente, ella hizo un esfuerzo concentrado que valió la pena», dijo el comisionado Kelly en referencia a la actriz dominicana radicada en El Bronx.

«Se lo agradecemos», añadió el alto jefe policial.

Joselyn, ahora de 36 años de edad y que tenía 9 cuando su papá fue asesinado no se hubiera visto en la obligación de buscar por sí misma al asesino si la policía de la comisaría 34 hubiese hecho el trabajo adecuado en la investigación.

El crimen fue cometido por Santos el 22 de noviembre de 1986 frente al restaurante «Dominicana Express» y huyó a la República Dominicana, pero la semana pasada, la actriz logró ubicarlo en Miami donde trabajaba como gerente de una compañía de limpieza donde fue arrestado el viernes.

Kelly reconoció que si los agentes a cargo del caso hubieran actuado con diligencia en las pesquisas, Santos, pudo haber sido arrestado en su tierra natal años después del homicidio.

El acusado será extraditado de Miami a Nueva York, donde enfrentará cargos por el asesinato de Martínez y posesión ilegal de un arma de fuego y es probable que se le imputen otras acusaciones.

La policía de Nueva York, convencida de que Santos fue arrestado por asesinato cerró el expediente contra él. Kelly dijo que el presunto asesino fue condenado a poco más de un año en prisión y puesto en libertad después de cumplir la condena.

«No debieron haber cerrado el caso», agregó el comisionado del NYPD. «Se debió haber profundizado en la investigación mientras Santos estuvo en la cárcel.

Dijo Kelly que los detectives que trabajan en los llamados «casos fríos» deben aprender ahora de la actriz dominicana que se conectó en línea para dar con el paradero del asesino de su padre.

«A mí me parece que ella tuvo mucho sentido común y que nuestros detectives deberían estar haciendo lo mismo que ella», expresó Kelly.

Santos asesinó a Martínez delante de la esposa de la víctima. Aunque la policía lo identificó a pocas horas como el matador del empresario, Santos logró huir a la República Dominicana, pero allí los detectives de Nueva York no dieron seguimiento al fugitivo.

«Estaba atormentada por el asesinato de mi padre y que su homicida anduviera impune durante tantos años», dijo la actriz.

Y fue diez años después de la muerte de su progenitor que ella decidió investigar por sí misma, comenzando la búsqueda de Santos en el 2006.

Hurgando en sitios digitales como myspace.com, facebook, background.com, peoplesearchUSA.com e intelius.com, logró conseguir la ubicación y el número de teléfono de Santos con cuyos datos, la policía de Nueva York alertó a la de Miami que arrestó al sospechoso el jueves de la semana pasada.

Al día siguiente, el viernes, ella recibió la noticia que según relató la dejó en shock y dijo que necesita ver a Santos en la corte criminal para creer que es realidad.

Santos confesó a los investigadores de Miami haber matado a Martínez el 22 de noviembre de 1986.

Autor: Miguel Cruz Tejada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *