¡No es lo mismo llamar al diablo, que verlo llegar!!

El caso que ahora ocupa mi atención es el de Venezuela como en muchas ocasiones también me he referido a Cuba, porque si antes de llegar Hugo Chávez al poder, en esta parte del hemisferio solo teníamos una dictadura ejercida con manos de hierro por los hermanos Castro.

Ruth de los Santos, periodista
Ruth de los Santos, periodista

Por Ruth de los santos

Me ha llamado mucho la atención, la reacción de muchas personas, sobre todo algunos que se identifican y califican a sí mismos como “patriotas”, “demócratas” y defensores de los pueblos y sus voluntades, en el caso de las elecciones de Venezuela.

Pienso que independientemente de que usted, que no es venezolano, simpatice por uno u otro candidato, no le da el derecho de cuestionar las acciones que ciudadanos de ese país tomen en su territorio, en modo alguno significa no dar su opinión que es muy diferente a cuestionar.

En el ejercicio de mi carrera he tenido la oportunidad de opinar, comentar y crear opinión, muchos me conocen porque en ocasiones he sido controversial, porque soy un ser humano pensante y no necesariamente mis opiniones tienen que coincidir con las mayorías en determinado momento o situación.

El caso que ahora ocupa mi atención es el de Venezuela como en muchas ocasiones también me he referido a Cuba, porque si antes de llegar Hugo Chávez al poder, en esta parte del hemisferio solo teníamos una dictadura ejercida con manos de hierro por los hermanos Castro.

En múltiples ocasiones he dejado claro que no comulgo con dictaduras, independientemente de donde y quienes la ejerzan, y no es solo por el hecho de que soy comunicadora y mi carrera sería muy difícil ejercerla donde no pueda expresarme, aun no lo fuera, seguiría siendo una mujer que piensa con mente propia y con una boca para expresar esos pensamientos y debido a mi carácter sería muy difícil de callar, aunque eso significara mi muerte. Lo prefiero mil veces, antes de permitir que alguien me imponga lo que tengo o no que decir.

Siempre dije que Chávez sería altamente perjudicial para Venezuela y que había que prestarle atención, cuando solo era un joven que contaba con algo menos de 28 anos, participo activamente en un movimiento que luego fue asociado al llamado “Caracazo” como muchos de ustedes recordaran y tal vez usted que conoce lo ocurrido me dirá, y que tan malo fue Chávez en ese entonces? Y mi respuesta es clara, su participación en el “caracazo” no fue lo que marco el perfil de Chávez, muy por el contrario en esta ocasión este se presento ante las masas como un manso cordero, ocultando el lobo debajo de la piel.

Para ese tiempo al exmandatario venezolano había que leerlo entre líneas, porque eran sus “ideas marxistas” lo que tenía que preocupar no las dulces palabras que salían de su boca, pero como cosa del destino cometió un error, como queriéndonos decir el creador que no había que dejarle ganar más terreno. Seguro se está preguntando cual fue el dichoso error que ni los venezolanos ni la comunidad internacional, con raras excepciones pudieron notar. Ocurrió en el 1992 cuando junto al movimiento que 10 años antes había creado, llamado: Movimiento Bolivariano Revolucionario (MBR200) intentó un golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez (un presidente democráticamente electo) el que fracasó y por el cual fue encarcelado durante dos años, hasta ser indultado más tarde por el entonces presidente Rafael Caldera.

Siempre he tenido la convicción de que los golpistas nunca llegan a ser demócratas y pienso que ese fue un error que a los venezolanos les ha salido caro, el no haberle prestado atención a una persona que con supuestas buenas intenciones intento derrocar a un presidente electo por las mayorías. Con esto no digo que chaves haya sido totalmente malo y que quienes lo adversaron fueron totalmente inocentes, no, pero lo que si tengo claro es que la democracia tiene los mecanismos para resolver cualquiera situación por adversa que esta sea, si se tiene voluntad. Chávez nunca tuvo voluntad democrática siempre fue un golpista, siempre se impuso por la vía de la intolerancia, la fuerza, la prepotencia, tal vez porque lo hicieron creerse un Todo Poderoso, o bien simplemente fue su formación.

Hoy, a poco menos de mes y medio de la muerte de Chávez, todavía le sigue haciendo daño a Venezuela y quien sabe cuántos muertos más tendrá que poner el pueblo, que ahora se encuentra en un limbo político donde su alumno se perfila mucho peor que el maestro.

Pero es muy fácil, viviendo en EEUU u otro país democrático y capitalista ser adeptos o admiradores de Fidel, Chávez y Maduro, pues se disfruta de plenos derechos constitucionales, comenzando con el derecho a la libertad de expresión y difusión del pensamiento, así como el derecho de adquirir cualquier producto o servicio de su interés, por lo que no se tiene ninguna carencia elemental que económicamente se pueda suplir.

Quienes están en consonancia con los dictadores son a menudo los que si viven dentro disfrutan de las mieles del poder y si están fuera, tienen acceso a un buen iphon5, perfumes de chanel, trajes Oscar de la renta, carteras Gucci y por supuesto pueden decir lo que les venga en gana. Cuando en Cuba es dificultoso comprar hasta una pasta de dientes sin marca y hay muchos profesionales, como médicos, ingenieros, maestros y muchos otros que ganan US 25 dólares al mes. En tanto que en Venezuela (un país rico en petróleo) el ciudadano común no encontraba ni la harina para hacer las conocidas arepas que es parte esencial de la alimentación y la delincuencia se incremento en más de 55% durante los gobiernos del todo poderoso Hugo Chávez.

Así sí que es fácil admirar la dictadura cuando no se la padece y lo mejor de todo es cuando a esa gente se le quita alguno de esos privilegios o por lo menos intenta quitárselos ponen literalmente “el grito en el cielo”, claro, porque “no es lo mismo, llamar al diablo, que verlo llegar”.

Lamentablemente Venezuela y Cuba seguirán padeciendo gobiernos dictatoriales, pero al menos hay muchos periodistas que como yo continuaremos alzando la voz y diciendo lo que está pasando, porque aunque sabemos que no tumbaremos esos gobiernos totalitarios al menos le seguiremos diciendo al mundo que en pleno siglo XXl hay personas que no tienen acceso a la internet, ni a una buena alimentación y tampoco a la expresión por causa de mentes recalcitrantes.

 

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