¡Las Oficinas de la Junta Central Electoral en el exterior un logro truncado!

Todos los inmigrantes Dominicanos, en cualquier parte del mundo, debimos intuir suponer por lo menos de forma perceptiva pero lamentablemente no fue así.

El autor: Dr. Misael Pérez Montero es Periodista, Politólogo, Dirigente Barrial, Presidente del P.L.D; Vitoria-Gasteiz, País Vasco-España.
El autor: Dr. Misael Pérez Montero es
Periodista, Politólogo, Dirigente Barrial,
Presidente del P.L.D; Vitoria-Gasteiz, País Vasco-España.

País Vasco-España. Hasta donde tengo entendido La Junta Central Electoral Dominicana en la sección I, en su artículo 212 de nuestra constitución, es el órgano regulador de la vida de todos los dominicanos y como tal tiene status quo de organismo estatal con independencia absoluta. También es la encargada de organizar y dirigir las elecciones  garantizando así el real ejercicio de todos sus ciudadanos.

Me parece que tendré que recordarle para los fines que fue creada y las vicisitudes que a través de todo lo largo de su historia, para que no haga lo que en el pasado le hicieron a ella. Ya que hay un viejo dicho que dice que “Todo el que no recuerda su pasado tiende a repetirlo”.

Entonces  yo me pregunto porque la Junta Central Electoral (J.C.E) no recuerda que por circunstancias ajenas a su voluntad en diferentes etapas de su vida les fueron lesionados sus derechos y como circunstancias perdió por mucho tiempo su credibilidad como organismo independiente y todo gracias a mandatarios que sin escrúpulos manipulaban la constitución y nombraban por decreto a personas que en un futuro les pudiesen favorecer en algunas contiendas electorales.

Indudablemente en estos precisos momentos es cuando goza de su máxima credibilidad de cara a la ciudadanía. Esto se  debe a las buenas actuaciones en la toma de decisiones justas e imparciales en los momentos de convulsiones y conflictos originados a lo externo e interno de los partidos políticos. Conflictos puestos a la moda en los últimos tiempos en nuestro país.

JCETal arbitraje y libertad para decidir en los últimos certámenes electorales es digno de admiración. Sin duda que esto se debe al gran respaldo recibido de parte de gobernantes  responsables, serios, vanguardistas y comprometidos con la democracia de nuestra nación, capaces de adaptarse a los cambios que presenta el mundo globalizado.

Pero desgraciadamente ahora sucede todo lo contrario a décadas pasadas. Porque lo más triste, doloroso y penoso de esta situación, cierre de las oficinas de la Junta Central Electoral en el Exterior, no es ella la agredida sino que se convierte en agresora en plena democracia y siglo XXI.

Todos los inmigrantes Dominicanos, en cualquier parte del mundo, debimos intuir suponer por lo menos de forma perceptiva pero lamentablemente no fue así, que el día 4 de diciembre del pasado año, cuando el presidente de la Junta Central Electoral  (J.C.E), convoco a los miembro de su pleno para ese mismo miércoles a las 4:00 de la tarde “Según él para tratar el presupuesto asignado para el 2013” debimos suponer que en ese mismo instante la existencia de las oficinas de la Junta Central Electoral en el Exterior pasaban a la historia.

Nuestro excelentísimo, honorable magistrado, Dr. Roberto Rosario Márquez (presidente de la J.C.E) y su magnánimo Pleno valiéndose del artículo 214, que les faculta para reglamentar de conformidad con la ley los procedimientos de su competencia y todo lo relativo a su organización y funcionamiento administrativo y financiero alegando que el cierre se debe a que el presupuesto asignado no alcanza para mantener tales oficinas las del exterior.

Con esta medida temeraria, errada y fatídica la Junta Central Electoral demuestra que su actitud de suspender nuestros servicios no fue más que un método para presionar al gobierno Dominicano con la intención de que se le asigne un mayor presupuesto. Esta técnica persuasiva resulto un fracaso porque no le fue aumentado y mucho menos a recibido ningún completivo como medida compensatoria a tales Alegaciones. Pero qué más da al fin y al cabo quienes pagamos los platos rotos somos los desvalidos.

Ahora bien después de todos los argumentos presentados por mí en torno a la clausura de las oficinas de la Junta Central Electoral en el exterior y las  dificultades con que estamos afrontando la obtención de documentación les explico con datos porque considero el cierre desconsiderado e injustificado.

El presupuesto para la Junta Central Electoral asignado a nuestras oficinas del exterior (OCLES), tomando en cuenta que fue un año donde hubo contienda electoral lo que permite su incremento en gastos, para el año 2012 fue de RD$ 2, 254,311,00 pesos mensuales, recibiendo un total RD$27,051,732,00 al año.

Para el año en curso 2013 la asignación presupuestaria ha sido de RD$ 2, 582, 99, 00 mayor que el anterior, aumentando así entre un 9% a un 10%, comparado con el año anterior. Por otra parte podría señalar que recibe otro ingreso extra por valor 10. 00 euros por coste de cada partida de nacimiento que se expide.

Tampoco es un secreto para nadie que los locales donde funcionaban las oficinas de la Junta Central en el Exterior la (J.C.E) no incurrían en gastos alguno, ya que estas funcionan dentro de los consulados y embajadas Dominicanas cargando estas con todo el coste de alquiler de oficina, como también en gastos extras como son electricidad, agua, calefacción, comunidad, entre otros servicios.

Tal temeridad nos ha limitado, de una u otra forma, a no poder solicitar en el exterior partidas de nacimientos, cedulas de identidad y electoral, entre otros documentos de suma importancia para el buen desenvolvimiento en nuestra vida diaria.

Ahora mismo estamos confrontando el problema con las personas que emigraron siendo menores y que han completado la mayoría de edad fuera de nuestro país.  Para  renovar su pasaporte el consulado les exige una partida de nacimiento legalizada lo que dificulta tal gestión y los gastos de expedición y envío desde República Dominicana hacia el exterior sobrepasa las expectativas de nuestra situación económicas.

Por tanto, esta comunidad de Dominicanos residentes en el exterior, llevamos cuatro meses esperando que se enmende tal error. Porque hasta ahora lo único que se nos ha dado son excusas vagas y sin fundamentos.

Por eso señores de la Junta Central Electoral Honorables magistrados Dr. Roberto Rosario Márquez (presidente), Dr. José Ángel Aquino Rodríguez, Dra. Rosario Altagracia Graciano de los Santos, Lic. Eddy de Jesús Olivares Ortega, Dr. Cesar Feliz Feliz, la comunidad Dominicana en el exterior les recuerda que enmendar un error a tiempo no es de tontos más bien es de sabios y nosotros les consideramos sabios.

 

Misaelperezmontero@gmail.com

Dr.  Misael Pérez Montero                                                              

El autor es Periodista, Politólogo, Dirigente Barrial,                                                                                                                                                                                      

Presidente del P.L.D en Vitoria. Gasteiz,                                                                      

Álava, País Vasco-España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *