La Tragedia de la Isla de Pascua y el destino de la isla de Quisqueya

Milton Olivo
Milton Olivo

Hace quince siglos, un grupo de Polinesios emigró mas de mil seiscientos kilómetros por el océano, para descubrir y asentarse en la Isla de Pascua. Encontraron una tierra rica, con bosques de palmeras. El mar, tenía recursos pesqueros limitados. Lo colonos explotaron la tierra con los métodos que conocían, estos prosperaron.  Las abundantes palmeras le proporcionaban desde ropa, hasta refugios y botes y de a poco fueron eliminadas. Como agradecimiento y en agradecimiento a su prosperidad erigieron extraordinarias figuras de piedras en honor a sus Dioses.

Durante mil años, los colonos crecieron y prosperaron con sus antiguas costumbres. Adaptarse significaba variar los métodos conocidos. Aunque conservando su agricultura de tala y quema, adaptaron al nuevo ambiente sus métodos de labranza, construyendo estructuras amuralladas, llamadas Manavai, y utilizando cráteres para proteger de los vientos los arboles y las plantas. Pero al crecer la población y menguar la cantidad de arboles se creó una situación que con su repertorio de repuestas no podían dominar.

Sus creencias religiosas que alguna vez habían desempeñado un papel central en una sociedad  prospera, se convirtieron en impedimentos para una adaptación ulterior. Los isleños construyeron lugares de culto más refinados, y figuras de piedra incluso más grandes. Cuando vieron que honrando a los dioses, no obtenían como resultado una renovación de los escasos recursos, algunas prácticas religiosas se volvieron extremas. El culto de hombre-pájaro, orientado quizás por la idea de que el poderoso pájaro-tijera del pacifico podría interceder ante los espíritus, se convirtió en una fuerza política dominante. El jefe y los sacerdotes hereditarios perdieron algo de su autoridad. Se erigieron estatuas enormes, que pesaban hasta cincuenta toneladas, para después derribarlas y decapitarlas, con el propósito de liberar sus poderos divinos. Cuando ninguna otra cosa parecía dar resultado, este pueblo recurrió a los sacrificios humanos, y al canibalismo. Finalmente la lucha de clanes y el ascenso de hombres fuertes en las dos comunidades principales de la isla se enfrentaron yendo  a  la  guerra, a la destrucción y al exterminio de la población.

Los sobrevivientes, comenzaron a padecer hambre y epidemias. Cuando los marineros holandeses llegaron a la isla de Pascua  en 1722, los arboles ya habían desaparecidos. Para los pocos isleños que quedaban, el ser “descubierto” por los europeos no fue ninguna bendición. Los hombres fueron vendidos como esclavos, las mujeres tomadas de mancebas y la viruela hizo estragos. Solo sobrevivieron un puñado de individuos para transmitir su idioma y su leyenda.

Algunas situaciones amenazan la existencia misma de una sociedad, y si no se la descubre y enfrenta a tiempo,  y con la energía debida,  puede producir la destrucción de un pueblo o una sociedad.

La destrucción  creciente de nuestra Republica Dominicana, reflejado en los negativos indicadores sociopolíticos del presente, puede agravarse hasta un punto de disolución nacional y no retorno, como  resultado, del desdén,  con que la parte sensata de la sociedad Quisqueyana-Dominicana,  está dejando ser o tolerando, los tumores sociales que representan; “la corrupción, la impunidad,  la aprobación de leyes por el poder Ejecutivo y  legislativo contraria al interés nacional, la venta de sentencia, el endeudamiento externo,  la destrucción del medio ambiente, la contaminación,  la invasión de nacionales haitianos, el Narcotráfico, la cartelización de nuestros cuerpos armados,  la delincuencia creciente,  y el mas grave la desmoralización de nuestra población.

Es un llamado a la Conciencia Nacional, del PARTIDO QUISQUEYA OTENCIA. Porque la verdad es, que  de esta situación, que enriquece a unos pocos, y que solo produce en el pueblo miseria y dolor, “TA BUENO YA”.

Milton Olivo

PRESIDENTE

PARTIDO QUISQUEYA POTENCIA.

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