Tía Antonia, símbolo de la mujer

El duro esfuerzo de la tía Antonia para llevar a su bohío el pan de cada día, me hace reflexionar sobre la bendita carga de las mujeres, género hermoso que lleva más de la mitad del peso de la faena diaria por la supervivencia, a todos los niveles de sociedad y riqueza.

Sucre Vásquez, periodista
Sucre Vásquez, periodista

Por SUCRE VASQUEZ

ANTONIA Guzmán (mi tía materna) tenía el peso de sostener 6 hijos, pues, a veces, los hombres carecen de recursos para proveer la alimentación necesaria para los vástagos. Al despuntar el alba, todos los días, ya estaba Antonia, con su frágil mesita de madera en la esquina lateral izquierda (norte) del mercado de Neiba, (pueblo en el suroeste de la República Dominicana) con una ponchera llena de yaniqueques, acabados de freír, que parecían girasoles dorados, con un  penetrante olor que cautivaban el sentido de la vista y el olfato.

Menuda, de pelo lacio, ojos redondos y saltones, trigueña blanca ( quemada por ardiente sol de Neiba ), Antonia permanecía siempre con una sonrisa a la espera de los clientes para sus yaniqueques y el rico dulce de maní que llevaba hecho del día anterior. Después, por las tardes, al regreso, pasaba a saludar a su hermana ( mi madre Julita Guzmán) y siempre, siempre, me obsequiaba con una de sus sabrosas  meriendas.

yaniquequeEl duro esfuerzo de la tía Antonia para llevar a su bohío el pan de cada día, me hace reflexionar sobre la bendita carga de las mujeres, género hermoso que lleva más de la mitad del peso de la faena diaria por la supervivencia, a todos los niveles de sociedad y riqueza.

Ahí está la mujer rural, que con sus manos, cultiva y cosecha los frutos de la tierra en las regiones más deprimidas del planeta. Las mujeres tienen en su precioso regazo el abrigo que permite el relevo del género humano y en su pecho llevan la llama que enciende,sostiene y motoriza la multiplicación de la especie.

Con reverencia, beso la mano fuerte, débil de las benditas mujeres, a quienes regalo siempre mis más hermosos pensamientos, todos los días.

*El autor es periodista. Sigue sus comentarios en su blog http://sucrevasquez.wordpress.com

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