DEAMBULANTE: «SOY UN NECIO PORQUE VIVO DE LOS RECUERDOS…»

OPINION: Algunos samaritanos vienen en misión caritativa y se estacionan en furgonetas con decenas de platos plásticos con comidas preparadas, que reparten a estos seres que salen regocijados y comen como palomas hambrientas, con avidez.

SUCRE VASQUEZ, PERIODISTAPor SUCRE VASQUEZ

DEBAJO del andén (en la última parada del trencito que va y viene entre el Downtown de Miami y el centro financiero de Brickell ) un deambulante preparaba un sandwich con un pan de franfura.

Era su desayuno a las 7:00 de la mañana, después de pasar horas azotado por el viento frío de una noche invernal, con temperaturas oscilantes en los 40 grados. El viento cortante, procedente del cercano Océano Atlántico penetraba en su piel blanca arrugada, como si fueran filos de navaja, mientras la pertinaz lluvia penetraba en el refugio improvisado que sirve de hogar a Roberto, por las noches, cuando el exclusivo sector queda desalojado por los ejecutivos de los grandes bancos y firmas de corretaje establecidas en el complejo financiero de Brickell, Miami.

DeambulanteLa periferia del dowtown de Miami está abarrotado de desahuciados, deambulantes con sus colchones de cartón y ropas pestilentes, extendiendo la mano para pedir unas monedas. Por las tardes, vuelven en bandadas, como pájaros sin nidos y hacen filas en refugios cristianos, o van acomodándose debajo de los puentes de las autopistas que se entrecruzan en ese punto, en la ribera del río Miami.

Algunos samaritanos vienen en misión caritativa y se estacionan en furgonetas con decenas de platos plásticos con comidas preparadas, que reparten a estos seres que salen regocijados y comen como palomas hambrientas, con avidez.

En medio de ese sórdido escenario, y la penumbra invernal, Roberto pensaba que, aunque en su Cuba natal tenía techo, ( el hambre, aplacada con azúcar, harina y proteínas elaboradas con hueso y pellejos prensados hasta lograr una carne elaborada con soya) en los resquicios en que se logra acomodar en Miami, «puedo vivir mejor en Estados Unidos», con la ayuda de $180 mensuales que le asignan los planes federales.

Además, Roberto recuerda que, al menor dolor o molestia desconocida, va a cualquier hospital público o privado de primera y lo atienden con toda la tecnología de la medicina moderna. Sale sin pagar (protegido por la ley) y la cuenta queda pendiente…

En cuanto a sus necesidades apremiantes, los deambulantes como Roberto entran en baños públicos de cadenas de comida rápida y se dan baños con servilletas, además quedan servidas las restantes urgencias fisiológicas. A la mañana siguiente, Roberto fue, como de costumbre a la entrada del legendario Simpson Park ( en la South Ave. de Brickell ), y sentado en un banco de madera, con su pelo tirado hacia atrás, meditaba:

-Soy miserable, pero me siento afortunado. Tengo y he tenido libertad para escoger, razona Roberto, que ahora a los 73 años, vive, como los pájaros, al amparo de la Providencia,

– Mía es la culpa, el desgano y el vicio al alcohol, me han derribado, pero agradezco que aún tengo la capacidad de meditar. Roberto había sido maestro de artes industriales en un liceo de su nativa Cuba, hasta los primeros años de la Revolución castrista en 1959. Vino a las playas doradas de Miami en 1979, cuando el éxodo de Cuba por el puerto de Mariel, proceso en cual se estima que salieron unos 125 mil cubanos, en gran medida delincuentes que permitió a Castro vaciar sus cárceles de presos por delitos comunes.

Con un pequeño receptor de baterías, de onda corta, Roberto se mantiene al tanto de la actualidad mundial, especialmente cubana, mediante los noticiarios y programas de la radio en Miami.

-Soy un necio porque vivo de los recuerdos, y sé que todas estas miserias terminarán con la sepultura. Todas las glorias humanas y fortunas terminan para el individuo cuando expira, que vuelve al polvo, a la materia, me dijo una mañana que, después del saludo, le pregunté si tenía alguna esperanza futura.

-En este mundo no hay espacio para la virtud: impera la ley de la libre selección natural, triunfan los más astutos y perversos. Es el paraíso de los homicidas. Los virtuosos, aquellos que creen en el amor y la misericordia pueden vivir en paz y felicidad, pero en realidad preparan el terreno para entrar al Reino de la Justicia, en victoria con el Dios de amor, que en vez de castigar comprende. Mira en Cuba, los hermanos (Fidel y Raúl ) Castro, han postrado de rodillas a todo un pueblo por décadas, asfixiado por la miseria y la mentira. Este mundo, te digo, es de la maldad, de los homicidas, farsantes y mentirosos.

Seguí, ese mañana, mi rutina de ejercicios, y unos días después, en el mismo banco de madera, Roberto fue encontrado inánime, con sus trapos de miseria, pero en su rostro tenía dibujada una enorme sonrisa… mirando al cielo.

*El autor es periodista, puedes seguir sus comentarios en su blog  http://sucrevasquez.wordpress.com/

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